sábado, 5 de junio de 2010

Jugador del nuevo campeón Junior fue atropellado por el vehículo del festejo

Jhonathan Boiga cayó del carro de bomberos desde donde jugadores saludaban la afición.

"Como el vehículo iba frenando por la cantidad de gente que había en las calles, en un momento un aficionado me haló y me caí, y cuando yo caigo una de las llantas pasa por encima de mi pierna izquierda, por lo que quedé fracturado", señaló el jugador a medios radiales.

"Todo fue muy rápido, todo sucedió en cuestión de segundos, aunque yo alcancé a correr unos cinco metros, pero ya después me desmayé y luego ya estaba en la clínica", agregó el jugador.

Boiga comentó que en el momento en el que cayó fue auxiliado por dos de sus compañeros, el goleador Carlos Bacca y Hayder Palacio, quien lo llevó a una clínica en donde fue rápidamente atendido.

Los médicos del equipo tras valorar la situación del jugador han señalado que estará cinco meses por fuera de las canchas, ya que sufrió doble fractura y será operado esta misma tarde.

Diego Édison Umaña, DT de Junior, y su corazón valiente


El corazón del técnico resultó ser mucho más fuerte de lo que mostraban sus problemas de salud, que casi lo hacen abandonar del todo el fútbol.
No solamente no se fue, sino que en año y medio ha logrado lo que no había podido hacer en sus primeros 21 años de carrera como entrenador: dar dos vueltas olímpicas como director técnico. La primera fue en el Finalización 2008, con América. La segunda, al frente del Junior de Barranquilla, que se quitó la frustración de la derrota hace un año frente al Once Caldas y logró, después de un lustro y medio, su sexta estrella.

Nacido el 12 de marzo de 1952, comenzó su carrera en el fútbol en los alrededores de la cancha del Pascual Guerrero, como recogebolas del Deportivo Cali. Pero su talento con el balón lo llevó, muy rápido, a entrar al campo de juego.

A los 19 debutó con la camiseta verde, el 8 de diciembre de 1971, en un partido frente al Quindío, en Armenia.

Ya comenzaba a destacarse, no solamente por su fútbol, sino por el peinado afro que lo acompañó en sus 15 años de carrera, y que lució, muy orgullosamente como jugador del Bucaramanga, Millonarios y Santa Fe.

Sus estadísticas dicen que marcó 94 goles. No muestran cuántos les puso a goleadores como Abel da Graca, Arístides del Puerto, Enrique Villalba, Wílmar Cabrera o Hugo Gottardi, beneficiarios directos de sus milimétricos pases.

En 1986, Umaña colgó los guayos, pero desde diez años antes sabía que iba a ser técnico, cuando el preparador físico del Cali, Julio Gioscia, le regaló un libro de táctica.

Reemplazó a Francisco Maturana en el Cristal Caldas, en 1987, y mantuvo su línea de buen juego. Estuvo cerca de ser campeón con Santa Fe en 1988 y al año siguiente quedó de primero en la Copa Colombia, que entonces era sólo una fase del campeonato.
Pero pocos días después de ese logró, se fue del equipo luego de una huelga.

Tuvo varios pasos por el América, con un subcampeonato de Copa Libertadores y un subtítulo en el rentado nacional. Pasó trabajos en Centauros y Millonarios y, al frente del Quindío, el 23 de mayo de 2006, le esquivó una cita a la muerte.

El corazón de Umaña resultó ser demasiado fuerte. Porque logró superar la frustración de perder la final del Apertura-08 con Boyacá Chicó para luego recibir dos premios: la tan postergada estrella con el América un semestres depués, cuando venció al Medellín tanto de local como de visitante, y ahora, con solamente seis meses de trabajo, el sexto título del Junior, en una reñida final con Equidad.

Hasta el amanecer se celebró en Barranquilla el título del Junior, campeón de la Liga Postobón I


La sexta estrella del equipo 'tiburón' en el fútbol colombiano prendió la fiesta rojiblanca.

Junior derrotó 3-1 a Equidad y dejó la serie 3-2 a su favor en la final del torneo local.

Un cuerpo celeste ilumina desde el cielo de Barranquilla, pero, contrario a los otros, este además de luz blanca agregó una roja... El título del Junior en la Liga Postobón, luego del 3-1 sobre Equidad, mostró una gigante estrella encima del estadio Roberto Meléndez.

Esa estrella, la sexta de su historia, se dejó ver en su esplendor y para siempre, tras asomarse en los últimos 28 minutos del primer tiempo, cuando el artillero Carlos Bacca anotó el tercero de la noche a los 42 de la complementaria y sentenció el resultado.

Por eso, con rélicas de estrellas en manos de los jugadores recibiendo el máximo trofeo del fútbol profesional colombiano, los 60 mil asistentes permanecieron en las gradas mucho tiempo después del pitazo final del árbitro Wilmar Roldán y, gozando como lo sabe hacer el barranquillero, estiraron los brazos para tocar ese cuerpo celeste que brilla con luz propia, una luz roja y blanca.

El público lo gozó con más entusiasmo porque resultó difícil, aunque el 3-1 pareciera lo contrario. Al Junior le costó al final darle vuelta y mantener la calma al 1-0 que le infligió Equidad una semana atrás, en el partido de ida en Bogotá.

Al comienzo todo fue fácil y de fantasía. Bacca, aprovechando un rebote a los 11 minutos, tocó de punta y puso sabor. Y seis minutos más tarde, Víctor Cortés, acordándose de los golazos de la semifinal contra Medellín, remató otra de zurda y cuando vio que espectacularmente la pelota entró de nuevo en la puerta sur, celebró.

Un 2-0. Pintaba a goleada rojiblanca. Pero Junior perdió la pelota y aunque Equidad no generó peligro mostró a Sherman Cárdenas inquietante por el secto izquierdo, dando dolor de cabeza al lateral Haider Palacio.

De entrada, a los 2 minutos del segundo tiempo, Cárdena lanzó por primera vez el balón. Y apareció Leonardo Castro para descontar con la cabeza. Y silencio total.

Equidad siguió con la pelota y Junior lució sin ideas arriba, hasta perder por lesión a su capitán y conductor Giovanni Hernández cuando el reloj marcaba los 38 minutos y los gritos de '!Junior, Junior' eran reemplazados por las cornetas.

Hasta cuando surgió la figura del goleador, Carlos Bacca, no con los detalles que él mismo había imaginado -pase de Giovanni, elude a Viáfara y toca costado-, pero sí depositando el balón en el fondo y, en medio del delirio colectivo, dejando ver en todo su esplendor la sexta estrella en el cielo barranquillero.

Junior 3/ Equidad 1

'Ese último gol fue cosa de Dios', reconoció Haider Palacio tras título del Junior


El tiempo se agotaba. La definición por tiros desde el punto penalti se presentía. El título de la Liga Postobón parecía que se iba a resolver en la 'ruleta rusa' desde el punto blanco.

Y apareció esa jugada, más de billar que de fútbol, en la que el delantero Carlos Bacca luchó la pelota y el zaguero John Viáfara trató de rechazar el balón en la cara del las 18. Y el balón pegó en la pierna del artillero y se elevó y se elevó por encima de la cabeza del portero Nelson Ramos, parado en el borde de las 5,50.

La bola empezó a caer y a caer hasta que aterrizó dentro del arco visitante y, con esa acción, toda Barranquilla tenía vía libre para celebrar su sexto título en el fútbol profesional colombiano.

"Ese último gol es cosa de Dios", declaró, en medio de la algarabía, el defensor Haider Palacio, uno de los cuatro jugadores que permanecen del equipo que había logrado la quinta estrella en el 2004. Los otros tres que permanecen en el plantel son el zaguero César Fawcett y los atacantes Émerson Acuña y Martín Arzuaga.

Pero así como Palacio repetía corona, Giovanni Hernández, a punto de cumplir 34 años (nació el 16 de junio de 1976), por fin pudo dar una vuelta olímpica en Colombia. "Este equipo hizo pacto con Dios, Gloria a Dios, Gloria a Jesucristo. Las cosas no son cuando las quiere uno sino cuando las quiere Jesús", fue su religioso discurso, en medio del festejo.

Otro jugador importante para la corona del Junior fue Víctor Cortés, quien anotó el segundo gol en una jugada individual y con un remate desde afuera del área que sorprendió al arquero Nelson Ramos.

"Cuando conseguí el segundo gol pensé en muchas cosas, en mi familia, en el Señor y en toda esta gente que nos acompañó", dijo Cortés, quien, junto al técnico Diego Édison Umaña, ya había sido campeón con el América en el torneo Finalización de 2008. "Jugamos al fútbol y merecíamos ganar, porque jugamos un gran campeonato", agregó.

El uruguayo Jorge Daniel Casanova también repite título en Colombia. Hace un año fue uno de los responsables de la frustración juniorista, al ayudarle al Once Caldas a conseguir el título del Apertura 2009. Ahora le devuelve a la hinchada un festejo que se quedó preparado. "Esto fue muy intenso. Equidad dio una gran lucha, había que meter todo y había que echar todo. Valió cada gota de sudor que derramamos", expresó.

Al lado de los experimentados que ya sabían lo que era dar una vuelta olímpica también estaban los novatos como Jossymar Gómez, quien hace apenas seis meses estaba en la B con el Barranquilla y ahora, a los 22 años, consigue su primer título.

"Se consigue una corona muy anhelada en mi primer año como profesional. Ojalá el próximo año pueda jugar esa Copa Libertadores que tanto deseo", señaló Gómez, quien habló de la dureza del encuentro.

"El partido estuvo muy disputado en la mitad, pero nunca pensé que nos fuéramos a los penaltis. El partido no se había acabado y sabíamos de lo que éramos capaces. Adelante fuimos muy contundentes y sabíamos que en cualquier momento podía llegar el triunfo", concluyó.

La gran revancha de Carlos Bacca en el nuevo campeón colombiano


El atacante había sido desechado por el Junior hace siete años. Regresó en el 2006 y ahora dio su primera vuelta olímpica.

La primera vez que Carlos Arturo Bacca Ahumada llegó a una cancha del Junior, hace cerca de siete años, anotó tres goles en 20 minutos pero a los tres días lo desecharon de las divisiones menores.

"Una mañana yo mismo lo llevé a la sede de Bomboná (en el municipio metropolitano de Malambo). Lo metieron sobre el final y marcó tripleta. Al día siguiente hizo dos, uno de ellos olímpico, y al otro marcó tres. Sin embargo, el 'pelao' se decepcionó cuando otro técnico dijo que no podía tenerlo porque el cupo estaba completo", recuerda Juan Manotas Correa, porteño emparentado con los Bacca Ahumada, cuyo hijo menor es desde la noche del miércoles, por sus dos goles frente a Equidad, la figura en la sexta estrella conquistada por el equipo 'tiburón' en el fútbol profesional colombiano.

Bacca pasó a jugar, entonces, en el Aurora y en Transporte Puerto Colombia, ambos en la cancha Santander, a pocos metros de su casa del barrio Norte, en Puerto Colombia (Atlántico).

Para ayudar a sus padres, Gilberto (pescador) y Eloísa (más conocida como 'La niña'), el joven trabajó como cobrador de buses intermunicipales antes de regresar a las divisiones menores del Junior (2006, por recomendación de Hugo Quiroz, pariente de su hoy esposa), ir al Minervén de Venezuela (2007), pasar al Barranquilla de la B (2008) y subir al Junior (2009).

"Su padre fue arquero del Oro Porteño, su hermano mayor (tiene una hermana llamada Esterama) Gilberto fue más goleador que él, pero la mayor fuerza futbolera es de los Ahumada", sostiene Manotas.

Nacido hace 23 años, de niño le gustaba lucir el cabello largo. Una vez para no dejarse motilar dijo que le dejaran quieta su peluca. Desde entonces, en Puerto, todo el mundo lo conoce como 'Peluca'.

Es popular en el pueblo desde su tiempo como aficionado. En un entrenamiento para la final, el sábado pasado, los pasajeros de los buses Puerto Colombia-Barranquilla le decían palabras de aliento cuando lo descubrían a un costado de la carretera. Él respondía a cada uno por su nombre y, en casos, preguntaba por algún familiar.

"Esa es mi gente", comentó el goleador de la Liga Postobón a este diario, al tiempo que confesó que se visualizaba anotando el gol del título. Y con su gente, tras el segundo tanto de su autoría que significó la sexta estrella del Junior en el fútbol colombiano, Carlos Bacca, que llegó el jueves en un carro del cuerpo de bomberos, festejó hasta embriagarse de gloria por el equipo que una vez lo desechó...

'Junior es la querida de Barranquilla'


De los mil y un nombres recibidos para identificarlo, el que mejor encaja en el machista Caribe colombiano es el otorgado por el fallecido periodista y escritor Álvaro Cepeda Samudio.

El equipo de fútbol profesional de la capital del Atlántico, emblema de toda la región, despierta cualquier tipo de pasión imaginable, aun sin jugar, y, por supuesto, más durante y después de cada partido, independiente del resultado.

Surgió de una idea de 18 niños del barrio San Roque, que el 7 de agosto de 1924, debajo de un puente de la calle 30 con carrera 32 y apoyados por doña Micaela Lavalle de Mejía, madre de tres de los muchachos, crearon el Juventud Infantil, transformado luego en Juventud Junior y, más tarde, en Junior.

Increíble: el fervor por el equipo creció como bola de nieve en el trópico, llenando canchas y estadios, sin duda por los rápidos títulos alcanzados en todas las categorías del fútbol aficionado y se convirtió en pasión con el inicio de la era profesional colombiana en 1948.

Desde entonces, pobre y ricos, sin distingo social, aman y sufren por cada jugada del novato de la cantera o por cada jugada de las figuras que han desfilado, entre ellas los mundialistas brasileños Dida, Garrincha y Paulo César, su compatriota Víctor, el uruguayo Nelson Díaz, los argentinos Juan 'Bruja' Verón y Carlos Babington y los colombianos 'Caimán' Sánchez, Iván Valenciano, Víctor Pacheco, el legendario 'Pibe' Valderrama y ahora Giovanny Hernández.

Por Junior cualquier hecho puede suceder. Como las cerca de 20 mil personas que, sin tratarlo personalmente, asistieron en 1984 al sepelio de su kinesiólogo Fernando 'Orejita' Núñez. O como el corazón roji-blanco (los colores de su camiseta) que desde mitad del siglo pasado tiene el más ilustre de los colombianos de todos los tiempos: Gabriel García Márquez.

Sí, por la pasión que despierta, como dijera el amigo de Gabo, Cepeda Samudio, 'Junior es la querida de Barranquilla'...

¡G10vanni Hernández, capitán campeón!



igual que el Pibe Valderrama ganó con Junior su primer título en el fútbol profesional colombiano.

El Capitán G10vanni Hernández logró, en Junior, lo mismo que el Pibe Valderrama: ganar su primer título en el fútbol profesional colombiano. G10vanni, que cumplirá 34 años el próximo 16 de junio, acumula ahora su cuarto título como jugador profesional de fútbol. Ganó dos campeonatos con Colo Colo en Chile, Apertura y Clausura del 2007, la Copa América con Colombia en el 2001 y ahora la primera Liga Postobón con Junior. ¡Salud, capitán campeón!