domingo, 12 de octubre de 2014

Siete razones del vacío en los estadios de Colombia

por ELTIEMPO.COM

La violencia y la televisión, entre los factores que afectan la asistencia a los partidos de fútbol.

La baja asistencia de hinchas a los estadios es la principal razón por la que la Dimayor aprobó aumentar a 20 equipos en la Liga. ¿Por qué la gente no va al estadio? Informe.
1. Violencia e inseguridad: Uno de los argumentos que suelen dar los aficionados que se han alejado de los estadios es por el miedo a los episodios de violencia que se han generado en el fútbol, sobre todo desde la aparición en Colombia del fenómeno de las barras organizadas conocidas como barras bravas.
Disturbios entre hinchas de Cúcuta Deportivo y Atlético Bucaramanga. (Archivo ETCE)
Las grescas que han protagonizado estos grupos en el estadio, en los alrededores, en los barrios y hasta en las carreteras por las que se desplazan a otras ciudades han sembrado el pánico en muchos hinchas que temen ir solos o con sus familias, por miedo a verse envueltos en una riña o ser víctimas de ataques –muchos de ellos mortales– por portar camisetas de sus equipos, como ha sido registrado en innumerables ocasiones.
A eso se suma el temor a atracos y la incomodidad de llegar al escenario sorteando jóvenes pidiendo dinero. “El principal factor de las bajas asistencias, y lo hemos encuestado, es la inseguridad en los estadios”, dijo el presidente de Equidad, Carlos Zuluaga.
2. Éxodo de figuras: La afición en Colombia no tiene posibilidad de disfrutar de grandes figuras. Cuando despunta un buen jugador joven, este sale de inmediato al fútbol del exterior, incluso antes de que pueda consolidarse en su club.
Es el caso reciente de José Izquierdo, por ejemplo, que cuando empezaba a brillar en la Liga con Once Caldas se fue para el Brujas de Bélgica. También pasó con los principales jugadores de la Selección Colombia en la actualidad, como James Rodríguez y Falcao García, que se fueron muy jóvenes al exterior cuando ni siquiera eran reconocidos en Colombia.
Hoy, de la última convocatoria de la Selección, son muy pocos los futbolistas de la Liga local, solo cuatro: Camilo Vargas, de Santa Fe; Álex Mejía y Edwin Cardona, de Nacional, y Yimmy Chará, del Tolima. Si bien hay algunos jugadores buenos que incluso son referentes y hasta ídolos de sus clubes, ninguno es lo suficientemente estelar como para convocar masas en los estadios.
Imágen del partido entre Junior y Alianza Petrolera en Barranquilla. 5.000 personas aproximadamente fueron al partido en el Metropolitano. (Archivo ETCE)
3. Mucho equipo construyendo hinchadas: La proliferación en la categoría A de equipos llegados de la B, de corta historia y sin hinchadas constituidas, ha sido un factor por el que los estadios suelen verse desolados.
Hoy, en la Liga hay al menos ocho equipos que no cuentan con aficiones numerosas, como Fortaleza, Uniautónoma, Alianza Petrolera, Envigado, Águilas de Pereira, Patriotas, Equidad y Boyacá Chicó.
Además no son equipos atractivos que generen una buena taquilla para los rivales, así estos sean de tradición. Peor es el caso cuando se enfrentan entre sí los denominados equipos ‘chicos’. Un juego Fortaleza contra Equidad, por ejemplo, no convoca afición.
Incluso a los equipos que ya llevan algunos años en la A, pero que llegaron del ascenso, les ha costado constituir hinchada. “La afición de la Equidad está apenas en formación”, reconoce el presidente Carlos Zuluaga, pero es el mismo caso de otros como Envigado o Chicó, que ya ha sido campeón y solo llena su estadio contra rivales como Nacional o Millonarios o en instancias finales. El caso más reciente es el de Águilas, que era de Itagüí y tuvo que desplazarse a Pereira, donde aún parece ajeno a la ciudad.
4. ¿Competencia de la televisión?: La gran oferta de partidos a nivel local e internacional puede ser un factor que afecte las taquillas, si se tiene en cuenta que un aficionado prefiere ver un juego por TV, en la comodidad de su hogar, que ir al estadio a pagar una boleta.
Así lo cree el presidente de Millonarios, Enrique Camacho, quien comentó: “El problema de las bajas asistencias tiene que ver con la falta de comodidad en los estadios, desde el acceso y la movilidad y el confort, y eso se suma al tema de la televisión, ya que la gente puede ver el partido en su casa y evitarse incomodidades”.
Mauricio Correa, presidente de ‘Win Sports’, canal que transmite el fútbol colombiano, opina diferente: “En el mundo la TV es ajena a lo que pasa en las tribunas. En Europa, por ejemplo, se ven estadios llenos y buenas asistencias por otros factores, porque hay seguridad, ofrecen servicios y comodidad independiente incluso de los horarios. Hay que acabar con ese mito de que la TV le quita público al fútbol”.
Imagen de la victoria del DIM 2-3 a Fortaleza en Techo, juego al que asistieron 300 personas aproximadamente. (Archivo ETCE)
5. Los horarios poco futboleros: Desde hace rato, el fútbol colombiano dejó de tener una hora y fecha fija para los partidos de la Liga. Cada vez se experimenta con nuevos y múltiples horarios para poder cumplir con los compromisos de la televisión, que si bien es una ventaja, al ser transmitidos todos los partidos por TV abierta o cerrada, de alguna manera atenta contra las asistencias de los aficionados a los estadios.
Ahora se ven juegos programados para un viernes a las 4 de la tarde, como el del pasado viernes entre Equidad y Águilas de Pereira, en el que habían 800 personas. El viernes también suelen programarse juegos en horario nocturno de las 7:45, que culturalmente es más un horario de esparcimiento social que para ir a ver fútbol. Tampoco es raro encontrarse partidos programados los sábados a la 1, a las 3 p. m. o a las 7:45 p. m., o los domingos a las 7:45 p. m., horario que puede favorecer las audiencias de la TV, pero que va en contravía de la tradición futbolera de los aficionados.
6. Saturación de juegos y costos: El cruce en los calendarios de diferentes torneos ha disminuido la capacidad del aficionado de asistir a todos los juegos, sobre todo por el factor económico.
Un equipo como Nacional, que estaba disputando tres torneos al tiempo, La Liga, la Copa Colombia y la Copa Suramericana, no solo quedó eliminado de las dos últimas, sino que le era difícil llenar el estadio, y eso que es de los clubes con mayor hinchada en Colombia. Santa Fe, por ejemplo, está disputando la Liga y la Copa Colombia y en ambas marcha bien, pero las tribunas siguen semivacías; por eso debe hacer campañas y promociones para incentivar a los aficionados.
El presidente del Cali, Álvaro Martínez, que fue uno de los cuatro que votó en contra el aumento a 20 equipos, argumentó que “no puede ser que ampliemos las jornadas de fútbol en nuestro torneo, sin pensar en los equipos que están en torneos internacionales”. Y es que el bolsillo del hincha promedio no aguanta tantos partidos.
Unos 2.000 espectadores vieron el empate 1-1 entre Uniautónoma y Chicó en la fecha 7 de la Liga. (Archivo ETCE)
7. Nivel de la Liga y de los equipos: Aunque desde los clubes, la TV, la propia Dimayor y algunos sectores de la prensa se sobrevalora el nivel del fútbol colombiano, son muy pocos los partidos realmente atractivos que se pueden ver en cada jornada y que convocan público.
Hay juegos muy flojos, con pocos goles y en general con pocas emociones. A eso se suma el bajo nivel de algunos equipos que no atraviesan un buen momento y que por sus discretas campañas no motivan a los aficionados a asistir masivamente y de manera constante a los estadios.
Millonarios, por ejemplo, es un equipo que cuando está bien deportivamente tiene los promedios más altos de asistencia, pero este semestre, en medio de las adversidades que ha tenido, el acompañamiento ha sido bajo, máxime si al frente tiene a un rival poco llamativo, como le pasó contra Fortaleza, al que goleó 4-0 en un partido que solo vieron en las tribunas 6.048 aficionados. La Liga no está en su mejor nivel y por eso la gente tampoco va a ver fútbol.
DEPORTES

jueves, 2 de octubre de 2014

“¡Este Junior es una recocha!”: Pibe Valderrama

martes, 3 de junio de 2014

Últimos días de Andrés Escobar

Por Revista Don Juan

Los hinchas, en cambio, lo han erigido como un dios, se lo tatúan en la piel, llevan su lápida al estadio y cuidan de que se recuerde como una gran persona y un futbolista excelente. Esta es una reconstrucción hora tras hora de la vida de “el inmortal #2” desde el minuto 33 del partido contra estados unidos en el Mundial de 1994.
Los últimos días de Andrés Escobar Saldarriaga fueron, en apariencia, los de alguien que en nada anticipa qué le va a suceder. Diecinueve días atrás, el 14 de junio, había viajado a Los Ángeles con toda la nómina de la Selección Colombia en un vuelo de Avianca que el periódico El Colombiano calificó como “de ilusiones y esperanzas”. Ese avión era un absurdo, no solo estaba lleno de futbolistas, sino también de reporteros de prensa y televisión. Y como si fuera poco, iba repleto de hinchas optimistas; aficionados que compraron unos paquetes de turismo insólitos que incluían en la tarifa el privilegio de estar en contacto cercano con los jugadores, como si en lugar de atletas concentrados fueran animales de zoológico. Incluso se alojarían en el mismo hotel. Andrés Escobar, sin embargo, era ajeno a ese carnaval. Tenía una ventaja sobre el resto del grupo: una lesión de rodilla lo había alejado de los partidos de la eliminatoria y, sobre todo, del desatino en que se sumió el equipo luego de golear a Argentina el 5 de septiembre de 1993. Convocado de nuevo a mediados de abril, apenas estuvo en los últimos juegos de la pretemporada al mundial, cuando a la selección la inflaron con aire. Por eso se encontraba en un estado distinto al de sus compañeros de equipo. Mientras Bavaria llevaba a su selección de gira y llenaba a los jugadores de bonos y regalos, él había continuado la fisioterapia por su propia cuenta montando en bicicleta por las lomas de Medellín.
Así, en ese clima mental, llegó al mundial. Medía 1,85 metros y pesaba 75 kilos. Sumaba 238 partidos como profesional, 51 con la selección, y con ella un solo gol marcado: el de Wembley, el de cabeza, el del día de su iniciación. Escobar era zurdo, y su estilo de juego, una traducción de su vida: disciplinada y sobria. Devoto de María Auxiliadora, se confesaba con frecuencia. Su personalidad era como su autógrafo, de letra amplia, optimista, ligeramente adornada con unas ondas algo infantiles en los trazos bajos de la E. La suya, en suma, era una mente ágil y sin problemas ni conflictos. Su vida, además, estaba próxima a girar: se casaría en noviembre con su novia, Pamela, una odontóloga, y lo tenían fichado para irse a jugar con el Milan.
*    *    *
Una vez arranca la copa, colombia juega el 18 de junio contra Rumania y pierde. El 21, Andrés Escobar hizo una declaración a periodistas: “Pesó el hecho de llegar como favoritos”. Y el 22, en el estadio Rose Bowl, en una tarde a 26 ºC, entró alineado como titular a la jornada menos afortunada de su vida como atleta. En el minuto 33, ya se sabe, mete el balón en su propia portería. Los minutos siguientes son un solo esfuerzo por recomponerse. Se ve frustrado e impaciente, pasa del medio campo sosteniendo la bola –algo inusual en su juego– y sube al área rival en los tiros de esquina, como si quisiera intentar algo, quizás ese algo que había hecho contra Inglaterra seis años atrás.
ANDRESESCOBAR
Hinchas de la barra de Los del Sur muestran sus tatuajes del "inmortal #2".
Después del partido su familia va a buscarlo al hotel Marriott de Fullerton. Están preocupados por su estado de ánimo y quieren acompañarlo, pero para su sorpresa lo encuentran tranquilo y, al parecer, frente a ellos pronuncia de manera espontánea su famosa frase “la vida no termina aquí” –aunque Maturana también la usó en entrevistas, así que es posible que la haya oído de él, en el vestuario, durante el entretiempo–. Sin embargo, pese a la calma aparente, esa noche no duerme bien. Está más callado de lo usual y lo mortifica saber que justo ese día, en las graderías del estadio, lo estaban viendo jugar los del A. C. Milan.
El día siguiente, 23 de junio, habló en una rueda de prensa convocada a último momento. El programa inicial suponía que la selección tendría la tarde libre de asuntos de fútbol y todos irían a conocer Disneyland. Tenía sentido, el juego contra Estados Unidos era un mero trámite. Pero resultó todo lo contrario. Así que, en el último momento, la salida se canceló y en cambio el cuerpo técnico decidió ofrecer una conferencia para medios donde, en representación de los jugadores, hablaron Escobar y Córdoba. Ambos tenían que explicar algo que nadie, ni siquiera ellos, entendían.

lunes, 2 de junio de 2014

El cañonero de isabel López ......Antonio Rada partió a la inmortalidad

Por Hugo ILLERA
Diario Deportes

Se fue el maestro Antonio Rada. Goleador, buena persona y bohemio. Vivió la vida como la quiso vivir. Entre el fútbol, los amigos y un buen trago. Al final, a pesar de su enfermedad, del cáncer que pasó de la próstata, a los huesos y al cerebro, de perder la vista, y no reconocer a las personas en sus últimos días, el cañonero estuvo rodeado por su familia, sus amigos y por el periodista Francisco Figueroa Turcios, su ángel guardián, desde aquella vez en que fue a entrevistarlo en su casa cercana alMetro. Al despedirse, desde el lecho de su cama, le dijo implorando: “Pacho, no dejen que me muera…”.
Dramático, terriblemente humano. Antonio Rada, goleador, cañonero, un hombre fuerte y duro en sus años de futbolista, héroe del 4x4 con la Unión Soviética en el Mundial de Chile 1962 en el partido en que anotó el tercer gol después del gol olímpico de Marcos Coll, un hombre rudo, gladiador, con una potencia inusitada en sus piernas, el mismo que renunció al Deportivo Pereira para jugar en la Selección Colombia de los costeños (la de ADEFUTBOL) y el que rompió la malla con un gol sublime, sin dejarla caer, luego de un pase de Armando Miranda vistiendo la camiseta del Junior en una tarde gloriosa en el Romelio Martínez. Esa gloria de nuestro fútbol, ese goleador natural, imploraba con las palabras ahogadas por la desesperanza que no lo dejaran morir.
Pacho Figueroa no lo dejó morir. Lucho a brazo partido con su familia para que eso no ocurriera. Buscó médicos, medicinas, tocó puertas. Luchar por la vida del maestro Rada se le convirtió en un apostolado. Luchó a brazo partido con la muerte, a la que alejó, la puso a distancia y le alargó la vida al goleador.
Gracias a Pacho no “se dejó morir” a Antonio Rada. Rada murió por que la enfermedad fue severa e implacable con él. Hasta en el mismo infortunio de saberse mal operado en la primera intervención de próstata que le hicieron. Lamentable.
Ayer, cuando crucé mensajes con Pacho Figueroa, me contó algo dramático. No quise llamarlo pues sabía que íbamos a terminar llorando. Rada significó mucho para las generaciones que lo vimos jugar, hacer goles y luego dirigir equipos. Como los seleccionados del Atlántico con los que salió campeón.
Me contó Pacho que el sábado, horas antes que Antonio Rada muriera, el olímpico Marcos Coll, su compañero y amigo en la Selección Colombia, le pidió a Figueroa que lo llevará a verlo. Pacho le comentó a Marquitos que el maestro ya no reconocía por la metástasis del cáncer en el cerebro.
Admirablemente, en medio de la oscuridad de su cerebro y ojos, reconoció a Marcos, habló con él y, al despedirse, se dieron un abrazo eterno. Fue la mejor despedida, el abrazo cálido de dos gladiadores, de dos héroes, de dos jugadores de fútbol excelsos, de dos inolvidables.
Y mientras el arcano insondable recibía al maestro Antonio Rada en su paso a la eternidad, el maestro Marcos Coll, con su visita y su abrazo, le dejaron en claro que no lo dejaron morir, que se fue simplemente porque la vida se mueve entre nacer y morir. Y porque un alma buena como la de Francisco Figueroa tocó esta puerta y la otra para cumplir con lo que le gritó aquel día desde aquella cama. Lástima sí que quienes tienen que velar por nuestras figuras y por nuestros ancianos se olviden y desechen a quienes deben proteger simplemente porque son humanos y no trastos viejos que se olvidan en el cuarto de San Alejo…

Teófilo Gutiérrez: aquí nadie se cree más que el otro

Teófilo Gutiérrez: aquí nadie se cree más que el otroTeófilo Gutiérrez, delantero de la selección de Colombia y del River Plate. / EFE
El otoño que propone este rincón del continente contrasta con el calor abrasador de Barranquilla, pero Teófilo Gutiérrez se siente como en su propia casa en Buenos Aires. Es que aquí, lejos de La Chinita, su barrio atlanticense, dejó su huella en el campeonato argentino. Fue campeón con River Plate, uno de los colosos del fútbol argentino, y su nombre quedó grabado a fuego en la historia de los millonarios. Ayer fue protagonista del amistoso contra Senegal. Y será la referencia de ataque de la selección de Colombia mientras se recupere Radamel Falcao García. Lejos de aquellos tiempos en los que se le miraba con una lupa exhaustiva, Teo es titular indiscutible para el técnico argentino José Néstor Pékerman.
Los últimos tiempos de Teófilo Gutiérrez parecen regidos por el número 6. Esa cantidad de gritos pegó en las eliminatorias suramericanas rumbo a Brasil 2014, ubicándose como el sexto goleador del torneo, y marcó media docena de tantos con la banda roja sobre el pecho blanco. Díscolo, polémico, nadie podrá decir que Teo no está compenetrado en el Mundial. De hecho, en las últimas semanas, se entrenó de manera particular para fortalecer su físico y llegar en las mejores condiciones. Sabe, en definitiva, que es la máxima esperanza del ataque colombiano y lo deja claro en la charla con El Espectador desarrollada en el Sofitel de Cardales, a 77 kilómetros de esta ciudad, lejos del ruido porteño.
¿Llega en su mejor momento a la selección de Colombia para afrontar la recta final de la preparación para el Mundial?
Sí, llego en un nivel muy bueno, para eso me estoy preparando con todo. Siempre soñé con jugar un Mundial y espero que, con la ayuda de Dios, pueda hacer un buen papel, servirle al equipo y todos podamos fluir de la mejor manera.
Entre usted y Radamel Falcao García hicieron la mayoría de los goles de la selección de Colombia en las eliminatorias suramericanas, ¿es una mayor responsabilidad para usted a la hora de marcar, ya que ‘El Tigre’ todavía no está en condiciones de jugar?
La verdad es que siempre tratamos de dar lo mejor, de disfrutar en la cancha cada partido. En las eliminatorias tuvimos una gran actuación, queda asimilar el Mundial, esperemos aparecer en la cancha, dar lo mejor, hace mucho que Colombia no lo juega. Creo que tengo una gran responsabilidad en la selección y voy a hacer todo lo posible para cumplir con el rol de goleador.
Falcao García empezó a trabajar esta semana con la pelota. ¿Usted cómo lo ve? ¿Cree que pueda llegar a meterse en la lista final de los 23?
Radamel se ha ganado el cariño de la gente, de todo el mundo por lo que ha hecho, por lo que ha conseguido en Europa, por lo que hizo como persona, como jugador. Lo vamos a esperar hasta el último segundo, como dice el profe Pékerman. Somos un grupo y todos tenemos que ayudarnos a crecer y fortalecernos para lo que nos toque.
Hay muchos delanteros de primer nivel, pero usted es titular indiscutible.
Trabajamos en conjunto, nadie se cree más que el otro. Es una competencia sana, este es un gran grupo, con mucha alegría, acá la figura es el equipo.
Da la sensación de que el reemplazo natural de Falcao es Jackson Martínez. Pero Carlos Bacca es atlanticense como usted, comparte el origen en el Júnior de Barranquilla, ¿se siente más cómodo con él?
Carlos es un gran jugador, está creciendo mucho en Europa, está marcando la diferencia, que es lo que uno quiere como colombiano. Soy un admirador de él, por todo lo que ha hecho. Si me toca jugar con él, esperemos que sea de la mejor manera. Igualmente, considero que todos los delanteros de la selección estamos pasando un gran momento. Eso nos llena de alegría.
¿Partidos como los que se jugaron ayer con Senegal son fundamentales para que usted se vaya entendiendo con su nuevo compañero de ataque?
Sí, hay que ir buscando variantes mientras esperamos a Falcao García. Son pruebas importantes para todos. Este es un grupo con variantes, que tira todo para el mismo lado. Todos tenemos que mostrar condiciones.
De los rivales de la primera fase del Mundial Brasil 2014, ¿cuál considera usted que es el más difícil?
Pienso que es un grupo muy fuerte, son todos equipos con experiencia, que han jugado Mundiales. El profesor Pékerman nos ha enseñado mucho, tiene un pasado en la Copa del Mundo y eso nos va a ayudar a crecer, a ser fuertes mentalmente durante la competencia y saber que dentro de la cancha somos muy peligrosos. Estamos preparando nuestras armas para hacer la mejor campaña posible.
Mañana, a más tardar, el técnico José Pékerman tiene que dar la lista final de 23 jugadores para el Mundial. ¿Ya se prepararon mentalmente para aceptar las bajas de sus compañeros?
Va a ser muy duro cuando el profesor dé a conocer los nombres. Ya se fue Edwin Valencia, que es una gran persona, nos ha dado mucho en la parte de atrás del equipo. Con él hemos crecido como grupo y estamos muy tristes porque venía de una lesión.
¿Cómo juega la cabeza a tan pocos días del Mundial?
La parte mental es algo que venimos trabajando desde las eliminatorias. Hay que saber que tenemos mucha convicción de que podemos conseguir cosas importantes, hacer nuestra propia historia. Tenemos un técnico ganador.
Se fue Ramón Díaz de River Plate y es un técnico que siempre lo pidió, ¿lo tiene preocupado esta situación?
La verdad, estoy sorprendido y triste por la noticia. Pero son decisiones que toman las personas y hay que aceptarlas. Yo le tengo un gran agradecimiento porque me ayudó a cumplir un sueño.

jueves, 22 de mayo de 2014

ESTE JUNIOR DEL ALMA

Por HUGO ILLERA 
Diario Deportes 

Duele caer así, pero así caen los valientes. Con el corazón palpitando a millón, corriendo, plantando el alma en el terreno de juego, derribando muros infranqueables, tomando el lugar del compañero herido, envueltos en la bandera rojiblanca, imponiendo ley, callando los gritos, silenciando a la tribuna. Junior fue todo eso y más ante un Nacional que, en esta serie, fue inferior al equipo Tiburón que le puso condiciones, que le ganó aquí, que le remontó allá hasta cuando el gol de John Valoy cambió la historia cuando ya no estaban ni Edinson Toloza ni César Fawcett por lesión y cuando la diosa fortuna había cambiado de horizonte. Toloza fue el gran dolor de cabeza de Nacional y Fawcett les había limitado a Edwin Cardona sin permitirle generar fútbol, ni levantar centros. Esas ausencias cambiaron el rumbo de una historia que estuvo a un minuto de un final feliz. O tal vez fueron los pénales que no pitó Luís Sánchez en el primer partido o la tarjeta amarilla inexistente que le mostró al Pecoso Correa que completó tres o tal vez, para algunos, los cuatro minutos de adición de Imer Machado en el juego de anoche que parecieron exagerados.

Por supuesto que duele caer así, en el instante final pero hoy, con seguridad, la prensa estará hablando del Junior más que de Nacional. Como hablaron anoche. De la disposición táctica, de las ganas, de la entrega, del sufrimiento de Nacional en los 180 minutos. Con seguridad, este campeonato logrado ante Junior no lo olvidarán jamás. Más por el Junior que por el propio Nacional.
Anoche muchos entendieron lo que significa el Junior para su hinchada, para la costa caribe, para Barranquilla. Junior es un sentimiento genuino, real. Aquí no se enseña a ser Juniorista, aquí se nace Juniorista. A ningún extraño se le enseña a amar los colores rojiblancos, ellos se prenden, se enamoran irremediablemente de ese sentimiento. Ese que sale del alma.
Por eso, hoy con las lágrimas secas, con el dolor dejado de lado, el Juniorismo volverá a ver el sol radiante, nuestro equipo es un ejemplo, un paradigma de fútbol bien jugado, de disciplina táctica bien llevada y de coraje y hombría a toda prueba.
Los mejores tiempos están cerca. Hay una base de jugadores importantes. Vendrán otros a reforzar. Volverán otros que ya estuvieron y que la hinchada los extraña. Dicen que Junior quiere regresar a Macnelly Torres. Comesaña, Pinillo, Pacheco, Gesto y Gaitán sabrán reforzar lo bueno, desechar lo malo y armar un cuadro que le siga dando lustre a una historia honorable como la del Junior. Una historia de triunfos y estrellas, de tropezones y levantadas, de fútbol, ganas y corazón. Una historia escrita por todos con letras salidas de lo más profundo. Con risas o con llantos. Con sufrimientos y alegrías. Con amor rojiblanco genuino, ese que no se enseña, ese que nace en la entraña materna, o se aprende viendo las gestas de un equipo que no solo es un equipo de fútbol sino un sentimiento que sale del alma…

lunes, 12 de mayo de 2014

La vida te da sorpresas..... La vida tambien

Por Hugo Illera
Diario Deportes


Hablé con Julio Comesaña en pleno festejo del Junior en el camerino. Al fondo logré escuchar los gritos alborozados de los jugadores. Cerca a Comesaña escuché las voces de David Pinillos y Víctor Danilo Pacheco. A través del teléfono le grité: ¡perro viejo…!!!. Comesaña no paró de reír. Se rió a carcajadas. Después me confeso algo digno de comentar, así cometa una infidencia. Lo de perro viejo fue por la sorpresa de cómo diagramó el partido ante Millonarios. De cómo paro a su equipo en el terreno de juego. Es que nadie supo, anticipadamente, qué haría el equipo barranquillero en Bogotá. Tamaña sorpresa nos llevamos todos comenzando por Juan Manuel Lillo, DT de Millonarios. Comesaña nos comentó que solo habían trabajado una hora, la tarde del viernes a puerta cerrada, en el Metro. Fue una idea craneada, montada y ejecutada de manera rápida y eficaz. El 1-5-3-1-1 o 1-5-3-2 o el 1-5-4-1 que vimos en la dinámica y desarrollo del partido no fue esperado por nadie. La sorpresa fue para Lillo, sus jugadores, los aficionados y el periodismo. El fútbol es defensa y ataque luego no está prohibido montar esquemas defensivos eficientes como el que presentó Junior la tarde-noche del domingo en El Campín. La diferencia es la eficiencia. Una cosa es defenderse a ultranza, de punta y para arriba o para cualquier lado que hacerlo con un orden táctico, con tenencia y manejo, y con administración de la parte física por cuanto se jugó a 2.600 metros de altura. Es que Junior hizo un trabajo en combo que incluyó todo eso sin renunciar a atacar a través de Vladimir y Toloza.
Comesaña, Pinillos y Pacheco utilizaron un arquero (Viera), cinco defensores (Jossymar, Vanegas, Correa, Tesillo y Fawcett), tres volantes de primera línea (Narváez, Celis y Ramírez), un media punta (Vladimir) y un punta (Toloza). A partir de ese 1-5-3-1-1 Junior fue un equipo corto, con bloque sólido, con rapidez en recuperación y administración de balón. Y sin renunciar al ataque pues, si bien no fue constante, hubo aproximaciones con Vladimir y Toloza.
Ese accionar del Junior llevó a Millonarios a entrar en una nebulosa que los dejó sin claridad. Dayro, desconectado de Candelo y Vásquez, se alejó de su zona de influencia tirándose a las bandas o pateando en la media distancia. Solo una vez fue peligroso reventando una pelota contra el larguero. De resto, ineficiencia total. El circuito ofensivo de Millonarios, tan bien dotado fue anulado totalmente. No tuvo solución en 90 minutos y, cuando llegaron los tiros libres desde el punto penal para encontrar al finalista, Millonarios sintió la presión de ser local. Y esa presión le pesó. Y bastante.
De igual manera, cuando Millonarios pudo ensayar en la media distancia, Sebastián Viera volvió a ser grande aun arrastrando un problema muscular en sus piernas que le valió jugar vendado. Por eso en los primeros lances tuvo dos acciones en que se evidencio que algo tenía. Después se olvidó de todo y hasta tuvo arrestos para patear un lanzamiento.
Por eso le dijimos perro viejo a Comesaña. Es que el perro viejo muerde sin avisar y el pobre Lillo pasó a su lado en pantaloneta. Peor.
El Junior de hoy es parecido a los Junior de antaño dirigidos por Comesaña y de los que formaron parte, alguna vez, Pinillos y Pacheco. Hay fútbol con ganas, corazón y buena autoestima. O jerarquía para ser académicos.
La vida te da sorpresas, canta Rubén Blades. El fútbol también, cantó Junior en Bogotá…