lunes, 2 de junio de 2014

El cañonero de isabel López ......Antonio Rada partió a la inmortalidad

Por Hugo ILLERA
Diario Deportes

Se fue el maestro Antonio Rada. Goleador, buena persona y bohemio. Vivió la vida como la quiso vivir. Entre el fútbol, los amigos y un buen trago. Al final, a pesar de su enfermedad, del cáncer que pasó de la próstata, a los huesos y al cerebro, de perder la vista, y no reconocer a las personas en sus últimos días, el cañonero estuvo rodeado por su familia, sus amigos y por el periodista Francisco Figueroa Turcios, su ángel guardián, desde aquella vez en que fue a entrevistarlo en su casa cercana alMetro. Al despedirse, desde el lecho de su cama, le dijo implorando: “Pacho, no dejen que me muera…”.
Dramático, terriblemente humano. Antonio Rada, goleador, cañonero, un hombre fuerte y duro en sus años de futbolista, héroe del 4x4 con la Unión Soviética en el Mundial de Chile 1962 en el partido en que anotó el tercer gol después del gol olímpico de Marcos Coll, un hombre rudo, gladiador, con una potencia inusitada en sus piernas, el mismo que renunció al Deportivo Pereira para jugar en la Selección Colombia de los costeños (la de ADEFUTBOL) y el que rompió la malla con un gol sublime, sin dejarla caer, luego de un pase de Armando Miranda vistiendo la camiseta del Junior en una tarde gloriosa en el Romelio Martínez. Esa gloria de nuestro fútbol, ese goleador natural, imploraba con las palabras ahogadas por la desesperanza que no lo dejaran morir.
Pacho Figueroa no lo dejó morir. Lucho a brazo partido con su familia para que eso no ocurriera. Buscó médicos, medicinas, tocó puertas. Luchar por la vida del maestro Rada se le convirtió en un apostolado. Luchó a brazo partido con la muerte, a la que alejó, la puso a distancia y le alargó la vida al goleador.
Gracias a Pacho no “se dejó morir” a Antonio Rada. Rada murió por que la enfermedad fue severa e implacable con él. Hasta en el mismo infortunio de saberse mal operado en la primera intervención de próstata que le hicieron. Lamentable.
Ayer, cuando crucé mensajes con Pacho Figueroa, me contó algo dramático. No quise llamarlo pues sabía que íbamos a terminar llorando. Rada significó mucho para las generaciones que lo vimos jugar, hacer goles y luego dirigir equipos. Como los seleccionados del Atlántico con los que salió campeón.
Me contó Pacho que el sábado, horas antes que Antonio Rada muriera, el olímpico Marcos Coll, su compañero y amigo en la Selección Colombia, le pidió a Figueroa que lo llevará a verlo. Pacho le comentó a Marquitos que el maestro ya no reconocía por la metástasis del cáncer en el cerebro.
Admirablemente, en medio de la oscuridad de su cerebro y ojos, reconoció a Marcos, habló con él y, al despedirse, se dieron un abrazo eterno. Fue la mejor despedida, el abrazo cálido de dos gladiadores, de dos héroes, de dos jugadores de fútbol excelsos, de dos inolvidables.
Y mientras el arcano insondable recibía al maestro Antonio Rada en su paso a la eternidad, el maestro Marcos Coll, con su visita y su abrazo, le dejaron en claro que no lo dejaron morir, que se fue simplemente porque la vida se mueve entre nacer y morir. Y porque un alma buena como la de Francisco Figueroa tocó esta puerta y la otra para cumplir con lo que le gritó aquel día desde aquella cama. Lástima sí que quienes tienen que velar por nuestras figuras y por nuestros ancianos se olviden y desechen a quienes deben proteger simplemente porque son humanos y no trastos viejos que se olvidan en el cuarto de San Alejo…

Teófilo Gutiérrez: aquí nadie se cree más que el otro

Teófilo Gutiérrez: aquí nadie se cree más que el otroTeófilo Gutiérrez, delantero de la selección de Colombia y del River Plate. / EFE
El otoño que propone este rincón del continente contrasta con el calor abrasador de Barranquilla, pero Teófilo Gutiérrez se siente como en su propia casa en Buenos Aires. Es que aquí, lejos de La Chinita, su barrio atlanticense, dejó su huella en el campeonato argentino. Fue campeón con River Plate, uno de los colosos del fútbol argentino, y su nombre quedó grabado a fuego en la historia de los millonarios. Ayer fue protagonista del amistoso contra Senegal. Y será la referencia de ataque de la selección de Colombia mientras se recupere Radamel Falcao García. Lejos de aquellos tiempos en los que se le miraba con una lupa exhaustiva, Teo es titular indiscutible para el técnico argentino José Néstor Pékerman.
Los últimos tiempos de Teófilo Gutiérrez parecen regidos por el número 6. Esa cantidad de gritos pegó en las eliminatorias suramericanas rumbo a Brasil 2014, ubicándose como el sexto goleador del torneo, y marcó media docena de tantos con la banda roja sobre el pecho blanco. Díscolo, polémico, nadie podrá decir que Teo no está compenetrado en el Mundial. De hecho, en las últimas semanas, se entrenó de manera particular para fortalecer su físico y llegar en las mejores condiciones. Sabe, en definitiva, que es la máxima esperanza del ataque colombiano y lo deja claro en la charla con El Espectador desarrollada en el Sofitel de Cardales, a 77 kilómetros de esta ciudad, lejos del ruido porteño.
¿Llega en su mejor momento a la selección de Colombia para afrontar la recta final de la preparación para el Mundial?
Sí, llego en un nivel muy bueno, para eso me estoy preparando con todo. Siempre soñé con jugar un Mundial y espero que, con la ayuda de Dios, pueda hacer un buen papel, servirle al equipo y todos podamos fluir de la mejor manera.
Entre usted y Radamel Falcao García hicieron la mayoría de los goles de la selección de Colombia en las eliminatorias suramericanas, ¿es una mayor responsabilidad para usted a la hora de marcar, ya que ‘El Tigre’ todavía no está en condiciones de jugar?
La verdad es que siempre tratamos de dar lo mejor, de disfrutar en la cancha cada partido. En las eliminatorias tuvimos una gran actuación, queda asimilar el Mundial, esperemos aparecer en la cancha, dar lo mejor, hace mucho que Colombia no lo juega. Creo que tengo una gran responsabilidad en la selección y voy a hacer todo lo posible para cumplir con el rol de goleador.
Falcao García empezó a trabajar esta semana con la pelota. ¿Usted cómo lo ve? ¿Cree que pueda llegar a meterse en la lista final de los 23?
Radamel se ha ganado el cariño de la gente, de todo el mundo por lo que ha hecho, por lo que ha conseguido en Europa, por lo que hizo como persona, como jugador. Lo vamos a esperar hasta el último segundo, como dice el profe Pékerman. Somos un grupo y todos tenemos que ayudarnos a crecer y fortalecernos para lo que nos toque.
Hay muchos delanteros de primer nivel, pero usted es titular indiscutible.
Trabajamos en conjunto, nadie se cree más que el otro. Es una competencia sana, este es un gran grupo, con mucha alegría, acá la figura es el equipo.
Da la sensación de que el reemplazo natural de Falcao es Jackson Martínez. Pero Carlos Bacca es atlanticense como usted, comparte el origen en el Júnior de Barranquilla, ¿se siente más cómodo con él?
Carlos es un gran jugador, está creciendo mucho en Europa, está marcando la diferencia, que es lo que uno quiere como colombiano. Soy un admirador de él, por todo lo que ha hecho. Si me toca jugar con él, esperemos que sea de la mejor manera. Igualmente, considero que todos los delanteros de la selección estamos pasando un gran momento. Eso nos llena de alegría.
¿Partidos como los que se jugaron ayer con Senegal son fundamentales para que usted se vaya entendiendo con su nuevo compañero de ataque?
Sí, hay que ir buscando variantes mientras esperamos a Falcao García. Son pruebas importantes para todos. Este es un grupo con variantes, que tira todo para el mismo lado. Todos tenemos que mostrar condiciones.
De los rivales de la primera fase del Mundial Brasil 2014, ¿cuál considera usted que es el más difícil?
Pienso que es un grupo muy fuerte, son todos equipos con experiencia, que han jugado Mundiales. El profesor Pékerman nos ha enseñado mucho, tiene un pasado en la Copa del Mundo y eso nos va a ayudar a crecer, a ser fuertes mentalmente durante la competencia y saber que dentro de la cancha somos muy peligrosos. Estamos preparando nuestras armas para hacer la mejor campaña posible.
Mañana, a más tardar, el técnico José Pékerman tiene que dar la lista final de 23 jugadores para el Mundial. ¿Ya se prepararon mentalmente para aceptar las bajas de sus compañeros?
Va a ser muy duro cuando el profesor dé a conocer los nombres. Ya se fue Edwin Valencia, que es una gran persona, nos ha dado mucho en la parte de atrás del equipo. Con él hemos crecido como grupo y estamos muy tristes porque venía de una lesión.
¿Cómo juega la cabeza a tan pocos días del Mundial?
La parte mental es algo que venimos trabajando desde las eliminatorias. Hay que saber que tenemos mucha convicción de que podemos conseguir cosas importantes, hacer nuestra propia historia. Tenemos un técnico ganador.
Se fue Ramón Díaz de River Plate y es un técnico que siempre lo pidió, ¿lo tiene preocupado esta situación?
La verdad, estoy sorprendido y triste por la noticia. Pero son decisiones que toman las personas y hay que aceptarlas. Yo le tengo un gran agradecimiento porque me ayudó a cumplir un sueño.

jueves, 22 de mayo de 2014

ESTE JUNIOR DEL ALMA

Por HUGO ILLERA 
Diario Deportes 

Duele caer así, pero así caen los valientes. Con el corazón palpitando a millón, corriendo, plantando el alma en el terreno de juego, derribando muros infranqueables, tomando el lugar del compañero herido, envueltos en la bandera rojiblanca, imponiendo ley, callando los gritos, silenciando a la tribuna. Junior fue todo eso y más ante un Nacional que, en esta serie, fue inferior al equipo Tiburón que le puso condiciones, que le ganó aquí, que le remontó allá hasta cuando el gol de John Valoy cambió la historia cuando ya no estaban ni Edinson Toloza ni César Fawcett por lesión y cuando la diosa fortuna había cambiado de horizonte. Toloza fue el gran dolor de cabeza de Nacional y Fawcett les había limitado a Edwin Cardona sin permitirle generar fútbol, ni levantar centros. Esas ausencias cambiaron el rumbo de una historia que estuvo a un minuto de un final feliz. O tal vez fueron los pénales que no pitó Luís Sánchez en el primer partido o la tarjeta amarilla inexistente que le mostró al Pecoso Correa que completó tres o tal vez, para algunos, los cuatro minutos de adición de Imer Machado en el juego de anoche que parecieron exagerados.

Por supuesto que duele caer así, en el instante final pero hoy, con seguridad, la prensa estará hablando del Junior más que de Nacional. Como hablaron anoche. De la disposición táctica, de las ganas, de la entrega, del sufrimiento de Nacional en los 180 minutos. Con seguridad, este campeonato logrado ante Junior no lo olvidarán jamás. Más por el Junior que por el propio Nacional.
Anoche muchos entendieron lo que significa el Junior para su hinchada, para la costa caribe, para Barranquilla. Junior es un sentimiento genuino, real. Aquí no se enseña a ser Juniorista, aquí se nace Juniorista. A ningún extraño se le enseña a amar los colores rojiblancos, ellos se prenden, se enamoran irremediablemente de ese sentimiento. Ese que sale del alma.
Por eso, hoy con las lágrimas secas, con el dolor dejado de lado, el Juniorismo volverá a ver el sol radiante, nuestro equipo es un ejemplo, un paradigma de fútbol bien jugado, de disciplina táctica bien llevada y de coraje y hombría a toda prueba.
Los mejores tiempos están cerca. Hay una base de jugadores importantes. Vendrán otros a reforzar. Volverán otros que ya estuvieron y que la hinchada los extraña. Dicen que Junior quiere regresar a Macnelly Torres. Comesaña, Pinillo, Pacheco, Gesto y Gaitán sabrán reforzar lo bueno, desechar lo malo y armar un cuadro que le siga dando lustre a una historia honorable como la del Junior. Una historia de triunfos y estrellas, de tropezones y levantadas, de fútbol, ganas y corazón. Una historia escrita por todos con letras salidas de lo más profundo. Con risas o con llantos. Con sufrimientos y alegrías. Con amor rojiblanco genuino, ese que no se enseña, ese que nace en la entraña materna, o se aprende viendo las gestas de un equipo que no solo es un equipo de fútbol sino un sentimiento que sale del alma…

lunes, 12 de mayo de 2014

La vida te da sorpresas..... La vida tambien

Por Hugo Illera
Diario Deportes


Hablé con Julio Comesaña en pleno festejo del Junior en el camerino. Al fondo logré escuchar los gritos alborozados de los jugadores. Cerca a Comesaña escuché las voces de David Pinillos y Víctor Danilo Pacheco. A través del teléfono le grité: ¡perro viejo…!!!. Comesaña no paró de reír. Se rió a carcajadas. Después me confeso algo digno de comentar, así cometa una infidencia. Lo de perro viejo fue por la sorpresa de cómo diagramó el partido ante Millonarios. De cómo paro a su equipo en el terreno de juego. Es que nadie supo, anticipadamente, qué haría el equipo barranquillero en Bogotá. Tamaña sorpresa nos llevamos todos comenzando por Juan Manuel Lillo, DT de Millonarios. Comesaña nos comentó que solo habían trabajado una hora, la tarde del viernes a puerta cerrada, en el Metro. Fue una idea craneada, montada y ejecutada de manera rápida y eficaz. El 1-5-3-1-1 o 1-5-3-2 o el 1-5-4-1 que vimos en la dinámica y desarrollo del partido no fue esperado por nadie. La sorpresa fue para Lillo, sus jugadores, los aficionados y el periodismo. El fútbol es defensa y ataque luego no está prohibido montar esquemas defensivos eficientes como el que presentó Junior la tarde-noche del domingo en El Campín. La diferencia es la eficiencia. Una cosa es defenderse a ultranza, de punta y para arriba o para cualquier lado que hacerlo con un orden táctico, con tenencia y manejo, y con administración de la parte física por cuanto se jugó a 2.600 metros de altura. Es que Junior hizo un trabajo en combo que incluyó todo eso sin renunciar a atacar a través de Vladimir y Toloza.
Comesaña, Pinillos y Pacheco utilizaron un arquero (Viera), cinco defensores (Jossymar, Vanegas, Correa, Tesillo y Fawcett), tres volantes de primera línea (Narváez, Celis y Ramírez), un media punta (Vladimir) y un punta (Toloza). A partir de ese 1-5-3-1-1 Junior fue un equipo corto, con bloque sólido, con rapidez en recuperación y administración de balón. Y sin renunciar al ataque pues, si bien no fue constante, hubo aproximaciones con Vladimir y Toloza.
Ese accionar del Junior llevó a Millonarios a entrar en una nebulosa que los dejó sin claridad. Dayro, desconectado de Candelo y Vásquez, se alejó de su zona de influencia tirándose a las bandas o pateando en la media distancia. Solo una vez fue peligroso reventando una pelota contra el larguero. De resto, ineficiencia total. El circuito ofensivo de Millonarios, tan bien dotado fue anulado totalmente. No tuvo solución en 90 minutos y, cuando llegaron los tiros libres desde el punto penal para encontrar al finalista, Millonarios sintió la presión de ser local. Y esa presión le pesó. Y bastante.
De igual manera, cuando Millonarios pudo ensayar en la media distancia, Sebastián Viera volvió a ser grande aun arrastrando un problema muscular en sus piernas que le valió jugar vendado. Por eso en los primeros lances tuvo dos acciones en que se evidencio que algo tenía. Después se olvidó de todo y hasta tuvo arrestos para patear un lanzamiento.
Por eso le dijimos perro viejo a Comesaña. Es que el perro viejo muerde sin avisar y el pobre Lillo pasó a su lado en pantaloneta. Peor.
El Junior de hoy es parecido a los Junior de antaño dirigidos por Comesaña y de los que formaron parte, alguna vez, Pinillos y Pacheco. Hay fútbol con ganas, corazón y buena autoestima. O jerarquía para ser académicos.
La vida te da sorpresas, canta Rubén Blades. El fútbol también, cantó Junior en Bogotá…

jueves, 24 de abril de 2014

"Siempre le pedí a Dios jugar un Mundial": Teófilo Gutiérrez

por fifa.com
Cuando faltan 51 días para la Copa Mundo de Brasil 2014, Colombia sigue siendo protagonista para la Fifa y este martes el portal de Internet Fifa.com le ofrece un especial al atacante colombiano Teófilo Gutiérrez. 
River Plate puede ser campeón por primera vez desde esa herida profunda que significó jugar en segunda división en la temporada 2011-2012. Tras el 1-0 ante Vélez Sarsfield, el goleador del encuentro, clave en las últimas jornadas para que el Millonario sea hoy candidato a cuatro fechas del cierre del torneo Inicial 2014 del fútbol argentino, habla para la televisión. 
“Este gol es para mi abuelita que cumple años, sus empanadas me hacen cada día más goleador”. Así es Teófilo Gutiérrez, un niño de 28 años que exhibe, con cuarenta mil personas delirando a su alrededor -y la rodilla inmersa en hielo-, esa frescura inocente de darle a las empanadas de su abuela la razón de su talento para el gol. 
Días antes, en charla con FIFA.com, Teo había confesado otro motivo para su llamativa empatía con el gol: “La técnica que tengo, la alegría… Es un don que me ha dado Dios. Sé que en cualquier momento puedo ayudar a mi equipo con un gol o con un pase gol y eso genera mucha confianza en mí y en mis compañeros”. 
Eso mismo debió ver en 2012 el seleccionador de Colombia, José Pékerman, cuando lo hizo titular en un partido clasificatorio ante Uruguay por delante de Jackson Martínez o Dorlan Pabón. Teo, que siempre lleva una Biblia en su bolso, venía de mostrar su otro costado, el más conflictivo: recién había vuelto a Colombia tras un paso por el fútbol argentino primero ilusionante, finalmente tumultuoso. En Racing Club, donde alternó jornadas memorables con otras más tumultuosas -fue expulsado 4 veces-, cerró su ciclo al mostrar un revólver de juguete en el vestuario tras discutir con un compañero. Desterrado a Lanús, apenas convirtió un gol. 
LA VISIÓN DE UN CONOCEDOR 
No era fácil jugársela por él. Carlos Valderrama lo retaba por televisión y en Junior seguía seco, pero Pékerman lo hizo. Y Teo respondió: convirtió dos goles e inició un camino que lo transformó en socio ideal de Radamel Falcao y en el segundo máximo anotador colombiano en las eliminatorias para la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014. 
“De niño siempre le pedía a Dios tener la posibilidad de jugar un Mundial. Es muy lindo, un privilegio. Me gustaría estar, disfrutarlo y después fluir dentro de la cancha. Me estoy preparando al 100 por ciento en todo para poder demostrar, aunque por ahora pienso en River, en el presente. Queremos pelear el campeonato. Sabemos que no es fácil pero podemos conseguirlo", apunta, quien hoy se está recuperando de una distensión de ligamento en la rodilla derecha. 
Ser campeón con el equipo del que es hincha desde pequeño es una gran motivación, pero un Mundial… “Se juega cada cuatro años y todos los jugadores de élite se preparan para dar el máximo. Sabemos que es un grupo muy parejo –Grecia, Costa de Marfil y Japón- pero la gente nos ha dado un plus muy importante. Eso nos ayuda a trabajar mucho cada día, nos da energía. Esperemos llegar al nivel que todos queremos y que Colombia pueda demostrar”. 
Algo que lo deja tranquilo es la sabiduría que ve en Pékerman: “Son pocos los técnicos con los que uno disfruta. Sabe de fútbol, nadie nos puede echar cuento. Juegue o no juegue le voy a estar siempre agradecido”. 
Pero para tener las mayores garantías de éxito, los cafeteros necesitan de su máxima estrella, el lesionado Falcao. “Aunque es muy difícil la lesión que tiene, sabemos que va a llegar. Tenemos plena confianza en Dios”, asegura Teo, que cree saber por qué conforman una dupla letal con el Tigre: “Tenemos gol, somos buenos técnicamente y nos complementamos bien. Los defensas saben que no nos pueden dar ventajas”. 
CRECER FELIZ EN MEDIO DEL CAOS 
La técnica, también la picardía para saber sacar provecho de cualquier situación, incluso provocando a los rivales, Gutiérrez las aprendió en las calles de La Chinita: un barrio de las afueras de Barranquilla de gente muy humilde, trabajadora, pero también cruzado por las pandillas, la violencia y el miedo. 
“Era muy complicado vivir allá. Era un barrio muy vulnerable pero igual yo disfrutaba al máximo jugando a cualquier juego. Ahí aprendí a valorar la vida, a cuidarla, a ser un hombre fuerte. Mis padres me inculcaron el camino recto, el de jugar al fútbol y ser una buena persona”. 
Mamá Cristina, cristiana evangélica, le trasladó la devoción por Dios. Papá Teófilo, ex arquero del Junior, el equipo donde también se formó y jugó Teo, le regalaba pelotas de fútbol. Mientras, trabajaba de madrugada en una pescadería o molía maíz para que su abuela pudiese vender las empanadas en la calle. Y esperaba ese momento mágico que llegaba cada cuatro años. 
“Ver un Mundial era una emoción única. Se juntaban todos en el barrio, sacaban el televisor a la calle y veían los partidos. Me acuerdo mucho del ’98, que estaban Ronaldo, Rivaldo… A nosotros nos encanta el buen fútbol, que (alguien) acaricie la pelota, que se la esconda al rival y que disfrute en la cancha, que es lo más importante”. 
Pudo haber tenido el destino de muchos chicos de La Chinita, pero ese disfrute por el fútbol terminó siendo fundamental para que hoy sueñe con ganar un título en River, hacer un gran Mundial con Colombia y ayudar a los niños del barrio siempre que puede. “No terminé en una pandilla porque mi familia y mis amigos me ayudaron mucho, me inculcaron esto del fútbol. Yo quería ser profesional y vestir la camiseta de mi país. Tenía un sueño y no me lo dejé robar. Por nadie ni por nada”.  

Bacca busca un triunfo histórico

Publicado: Miércoles, 23 de abril de 2014, 10.01HEC
"Sabemos lo que esta competición significa para el club", comentó el delantero colombiano del Sevilla antes de medirse al Valencia en semifinales de la UEFA Europa League.
"Sabemos lo que esta competición significa para este club. Lo sabía desde el momento en que llegué aquí", declaró Carlos Bacca mientras el Sevilla FC prepara su semifinal de la UEFA Europa League con el objetivo de hacer historia.
Emparejado con otro equipo español en esta ronda, el Valencia CF, el Sevilla y su delantero colombiano quieren igualar con su club el récord de tres triunfos en la competición que poseen con tres Copas de la UEFA Juventus, Liverpool FC e FC Internazionale Milano.
"Estamos jugando muy bien en este momento y el fútbol trata de eso: de momentos. Es importante aprovechar al máximo esos momentos. Estamos haciendo nuestro mejor fútbol de la temporada", declaró a UEFA.com el ariete de 27 años, fichado este verano al Club Brugge KV para reemplazar a Álvaro Negredo.
Tras las victorias consecutivas en 2006 y 2007, el equipo andaluz disfruta de una rica historia en el torneo. "Ahora que estoy aquí realmente me doy cuenta del entusiasmo que la competición despierta en los aficionados y en el club, y las ganas que hay de ganarla una vez más", comentó Bacca, que ha marcado seis goles en 13 partidos europeos esta temporada.
El Sevilla está por encima del Valencia en Liga, pero no le ha logrado ganar esta temporada. Perdió 3-1 en Mestalla y luego empató a cero en la segunda vuelta en casa. Pero estos resultados contarán poco el jueves. "Dado que es una semifinal, creo que las cosas van a ser muy diferentes, una experiencia maravillosa, algo bonito para el fútbol español".
Pinche en el video de arriba para ver la entrevista completa con el delantero del Sevilla.

http://es.uefa.com/uefaeuropaleague/news/newsid=2092316.html

jueves, 13 de marzo de 2014

'De nuestra generación dicen estupideces': contesta el 'Tino' a Ricard



'El Tino' recordó sus participaciones mundialistas defendiendo los colores de la Selección Colombia.

Hámilton Ricard encendió la mecha, hizo sonar la traca y aturdió a los referentes de la Selección Colombia en el Mundial de Francia-98. Aún con el eco en sus tímpanos, Faustino Asprilla se estiró y también saco un ruidoso golpe. “¿Hámilton Ricard estuvo en el Mundial? No lo recuerdo”, aparentemente ironizó ‘el Tino’, quien estuvo presente y ausente en la Copa Mundo de Francia, hasta donde retrocedió Ricard para asegurar que en aquella cita orbital hubo mucho egoísmo y poca unión por parte de los que se suponían los líderes en el campo y el vestuario.
“Que Hámilton Ricard le dé gracias a Dios que le tocó la generación de nosotros, de lo contrario, nunca hubiera jugado un Mundial”, arremetió Asprilla contra el delantero chocoano, luego de refrescarle que el citado jugador, quien para aquel entonces hacía parte del registro del Middlesbrough inglés, jugó los últimos 45 minutos de la tricolor nacional en un Mundial de mayores, frente a Inglaterra.
Y entre la agriera por la retrospectiva de Ricard, y la tranquilidad del cicatrizado pasado, ‘Fausto’ hizo algunas precisiones. “Los que hablan de la generación de nosotros, en ocasiones dicen tantas estupideces que me da hasta fastidio. El equipo de nosotros era bueno, pero llegamos cansados al Mundial de Francia, porque teníamos un promedio de edad de 28 años. Faryd Mondragón era el más joven y ahora tiene 42. Unos llegamos con lo justo y otros más cansados. ‘El Pibe’ Valderrama tenía más de 35 años, Freddy Rincón ya pasaba los 32”, apuntó el exdelantero tulueño.
Sin terminarse de desamarrar los guantes, Asprilla, para muchos el jugador más valioso en la historia del fútbol colombiano, volvió a expresar su desacuerdo con las, para él, extemporáneas declaraciones de Ricard.
“Es muy feo hablar de esas cosas 16 años después, eso se debía haber dicho en el momento. En el fútbol, solo van a estar contentos los 11 que juegan”, sostuvo el vallecaucano, hoy con 44 años de edad.
No pudo revalidar Asprilla en los Mundiales de USA-94 ni en Francia-98, el fulgor que demostró con el Parma italiano y el Newcastle inglés. Luego del descalabro de Colombia en Estados Unidos, Asprilla deseaba tener una revancha en Francia. No obstante, una prolongada lesión lo fue minando y lo alejó del ritmo esperado.
“El del 98 fue un Mundial con muchos problemas. Además, estaba muy cansado física y mentalmente. Yo llegaba de una lesión muy larga con el Newcastle y luego fui al Parma con esa pubalgia. Entonces, llegué agotado por tanta terapia, y mentalmente muy decepcionado por lo de la lesión y porque no pude volver a mi nivel futbolístico”, indicó el vallecaucano.
Asprilla jugó los más de 90 minutos frente a Rumania y Suiza, y estuvo durante la primera mitad contra Estados Unidos, en la cita orbital del 94. No logró celebrar. Mientras que en el debut de la cita orbital en Francia, fue excluido del campo, por el técnico, a falta de seis minutos para cumplirse el tiempo reglamentario. Dicha variante terminó de fastidiar al tulueño, quien fue separado de la Selección luego de que la relación con el entonces seleccionador, Hernán Darío ‘Bolillo’ Gómez se tornó aparentemente insoldable.
Al respecto, Asprilla aclaró: “El problema con Hernán (Gómez) se dio por la cantidad de tiempo que estuvimos concentrados. Nosotros viajamos a un partido a Nueva York y a dos en Europa, frente a Bélgica y Alemania, un mes antes del Mundial. Tanto entrenamiento y tanta concentración, me terminó desgastando mental y físicamente”, precisó.
En Francia-98, la Selección perdió su primer partido, en Lyon, contra Rumania 1-0 y fue el acabose. Faltando 6 minutos, el técnico, ‘Bolillo’ Gómez, cambió a ‘Tino’ Asprilla, quien sintió que con su salida era culpado públicamente de la derrota y se enfureció. En el camerino hubo palabras más calientes que el agua de las duchas y un directivo de la época contó que se interpuso entre Asprilla y otro jugador (dijo el nombre) en el bus rumbo a la concentración para evitar que se dieran de puñetazos.
Gómez dio tiempo libre al plantel y ‘Tino’, con sus amigos del equipo, se fue a París. Allá se encontró con el periodista Javier Giraldo quien le estiró su grabadora: Asprilla metió en ella toda la rabia contra el técnico y algunos compañeros. Tan ponto se gritó “¡Extra! ¡Extra!” en la radio, ‘Bolillo’ entró en cólera.
Al regreso a la concentración, Asprilla y su combo encontraron que Gómez, furioso, decidió someter a votación del grupo la continuidad del ‘Tino’ en el Mundial. Liderados por el ‘Pibe’ Valderrama como gran capitán y cacique electoral, la mayoría decidió la expulsión de Faustino de la Selección. En el escándalo opinó hasta el mismísimo Presidente de la República, en ese entonces, Ernesto Samper Pizano. La Selección no pudo levantarse y no pasó de la primera ronda.​
Lo que dijo Ricard…
Hámilton Ricard, declaró la semana anterior a ‘DEPORTmío’, que “el principal problema de la Selección Colombia del 98 fue que no había unión, no existía esa camaradería que es fundamental en los grupos. Cada cual andaba en sus grupos. Estaba el grupo del ‘Pibe’ Valderrama, el de Faustino Asprilla, el de Freddy Rincón, y por eso se dio el fracaso. Los seres humanos en ocasiones somos estúpidos, porque si ganábamos, lo hacíamos todos. Creo que nuestra selección pecó en el egoísmo de los referentes”, sostuvo el delantero chocoano, quien estuvo en aquella cita orbital con el combinado nacional.
Ricard, también añadió: “Uno veía a ‘Fausto’ con chanclas, a los otros murmurando. Uno se sentía en una gallera. Desde ese momento, se sabía que no iba a pasar nada y que en cualquier momento reventaba la bomba; hasta que sacaron a Faustino. También hubo roces verbales, pero ninguno se fue a las manos”.
HÉCTOR FABIO GRUESSO
REDACTOR DIARIO MÍO
hecgru@eltiempo.com