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jueves, 22 de mayo de 2014

ESTE JUNIOR DEL ALMA

Por HUGO ILLERA 
Diario Deportes 

Duele caer así, pero así caen los valientes. Con el corazón palpitando a millón, corriendo, plantando el alma en el terreno de juego, derribando muros infranqueables, tomando el lugar del compañero herido, envueltos en la bandera rojiblanca, imponiendo ley, callando los gritos, silenciando a la tribuna. Junior fue todo eso y más ante un Nacional que, en esta serie, fue inferior al equipo Tiburón que le puso condiciones, que le ganó aquí, que le remontó allá hasta cuando el gol de John Valoy cambió la historia cuando ya no estaban ni Edinson Toloza ni César Fawcett por lesión y cuando la diosa fortuna había cambiado de horizonte. Toloza fue el gran dolor de cabeza de Nacional y Fawcett les había limitado a Edwin Cardona sin permitirle generar fútbol, ni levantar centros. Esas ausencias cambiaron el rumbo de una historia que estuvo a un minuto de un final feliz. O tal vez fueron los pénales que no pitó Luís Sánchez en el primer partido o la tarjeta amarilla inexistente que le mostró al Pecoso Correa que completó tres o tal vez, para algunos, los cuatro minutos de adición de Imer Machado en el juego de anoche que parecieron exagerados.

Por supuesto que duele caer así, en el instante final pero hoy, con seguridad, la prensa estará hablando del Junior más que de Nacional. Como hablaron anoche. De la disposición táctica, de las ganas, de la entrega, del sufrimiento de Nacional en los 180 minutos. Con seguridad, este campeonato logrado ante Junior no lo olvidarán jamás. Más por el Junior que por el propio Nacional.
Anoche muchos entendieron lo que significa el Junior para su hinchada, para la costa caribe, para Barranquilla. Junior es un sentimiento genuino, real. Aquí no se enseña a ser Juniorista, aquí se nace Juniorista. A ningún extraño se le enseña a amar los colores rojiblancos, ellos se prenden, se enamoran irremediablemente de ese sentimiento. Ese que sale del alma.
Por eso, hoy con las lágrimas secas, con el dolor dejado de lado, el Juniorismo volverá a ver el sol radiante, nuestro equipo es un ejemplo, un paradigma de fútbol bien jugado, de disciplina táctica bien llevada y de coraje y hombría a toda prueba.
Los mejores tiempos están cerca. Hay una base de jugadores importantes. Vendrán otros a reforzar. Volverán otros que ya estuvieron y que la hinchada los extraña. Dicen que Junior quiere regresar a Macnelly Torres. Comesaña, Pinillo, Pacheco, Gesto y Gaitán sabrán reforzar lo bueno, desechar lo malo y armar un cuadro que le siga dando lustre a una historia honorable como la del Junior. Una historia de triunfos y estrellas, de tropezones y levantadas, de fútbol, ganas y corazón. Una historia escrita por todos con letras salidas de lo más profundo. Con risas o con llantos. Con sufrimientos y alegrías. Con amor rojiblanco genuino, ese que no se enseña, ese que nace en la entraña materna, o se aprende viendo las gestas de un equipo que no solo es un equipo de fútbol sino un sentimiento que sale del alma…

lunes, 12 de mayo de 2014

La vida te da sorpresas..... La vida tambien

Por Hugo Illera
Diario Deportes


Hablé con Julio Comesaña en pleno festejo del Junior en el camerino. Al fondo logré escuchar los gritos alborozados de los jugadores. Cerca a Comesaña escuché las voces de David Pinillos y Víctor Danilo Pacheco. A través del teléfono le grité: ¡perro viejo…!!!. Comesaña no paró de reír. Se rió a carcajadas. Después me confeso algo digno de comentar, así cometa una infidencia. Lo de perro viejo fue por la sorpresa de cómo diagramó el partido ante Millonarios. De cómo paro a su equipo en el terreno de juego. Es que nadie supo, anticipadamente, qué haría el equipo barranquillero en Bogotá. Tamaña sorpresa nos llevamos todos comenzando por Juan Manuel Lillo, DT de Millonarios. Comesaña nos comentó que solo habían trabajado una hora, la tarde del viernes a puerta cerrada, en el Metro. Fue una idea craneada, montada y ejecutada de manera rápida y eficaz. El 1-5-3-1-1 o 1-5-3-2 o el 1-5-4-1 que vimos en la dinámica y desarrollo del partido no fue esperado por nadie. La sorpresa fue para Lillo, sus jugadores, los aficionados y el periodismo. El fútbol es defensa y ataque luego no está prohibido montar esquemas defensivos eficientes como el que presentó Junior la tarde-noche del domingo en El Campín. La diferencia es la eficiencia. Una cosa es defenderse a ultranza, de punta y para arriba o para cualquier lado que hacerlo con un orden táctico, con tenencia y manejo, y con administración de la parte física por cuanto se jugó a 2.600 metros de altura. Es que Junior hizo un trabajo en combo que incluyó todo eso sin renunciar a atacar a través de Vladimir y Toloza.
Comesaña, Pinillos y Pacheco utilizaron un arquero (Viera), cinco defensores (Jossymar, Vanegas, Correa, Tesillo y Fawcett), tres volantes de primera línea (Narváez, Celis y Ramírez), un media punta (Vladimir) y un punta (Toloza). A partir de ese 1-5-3-1-1 Junior fue un equipo corto, con bloque sólido, con rapidez en recuperación y administración de balón. Y sin renunciar al ataque pues, si bien no fue constante, hubo aproximaciones con Vladimir y Toloza.
Ese accionar del Junior llevó a Millonarios a entrar en una nebulosa que los dejó sin claridad. Dayro, desconectado de Candelo y Vásquez, se alejó de su zona de influencia tirándose a las bandas o pateando en la media distancia. Solo una vez fue peligroso reventando una pelota contra el larguero. De resto, ineficiencia total. El circuito ofensivo de Millonarios, tan bien dotado fue anulado totalmente. No tuvo solución en 90 minutos y, cuando llegaron los tiros libres desde el punto penal para encontrar al finalista, Millonarios sintió la presión de ser local. Y esa presión le pesó. Y bastante.
De igual manera, cuando Millonarios pudo ensayar en la media distancia, Sebastián Viera volvió a ser grande aun arrastrando un problema muscular en sus piernas que le valió jugar vendado. Por eso en los primeros lances tuvo dos acciones en que se evidencio que algo tenía. Después se olvidó de todo y hasta tuvo arrestos para patear un lanzamiento.
Por eso le dijimos perro viejo a Comesaña. Es que el perro viejo muerde sin avisar y el pobre Lillo pasó a su lado en pantaloneta. Peor.
El Junior de hoy es parecido a los Junior de antaño dirigidos por Comesaña y de los que formaron parte, alguna vez, Pinillos y Pacheco. Hay fútbol con ganas, corazón y buena autoestima. O jerarquía para ser académicos.
La vida te da sorpresas, canta Rubén Blades. El fútbol también, cantó Junior en Bogotá…