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martes, 5 de abril de 2016

Carlos Bacca, la paciencia para llegar al éxito


por FIFA.COM
Colombia estaba inquieta. Séptima en la tabla sudamericana en el camino a la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™ con solo cuatro puntos tras cuatro fechas, los aficionados sufrían ante la perspectiva de una convocatoria para la doble cita de marzo sin Radamel Falcao, Teófilo Gutiérrez, ni Jackson Martínez.
Pero los triunfos ante Bolivia y el líder Ecuador, reforzaron la confianza de los cafeteros, que encontraron a un nuevo ídolo: el héroe que acudió al rescate para dejar al equipo en una quinta posición algo más cómoda. El delantero del AC Milan, Carlos Bacca, anotó el segundo gol en la visita a La Paz e hizo un doblete en Barranquilla. Fueron sus tres primeros goles en partidos oficiales con Colombia. En total, sólo lleva 11 tantos con la selección.
Parece poca renta para un jugador de 29 años. Pero no lo es. Añadimos contexto: Bacca, que soñaba desde pequeño con emular a Faustino Asprilla en la Serie A, debutó en primera división hace apenas ¡7 años y 1 mes! Hace 9 años, de hecho, su vida estaba lejos de debutar con la camiseta del Junior en el fútbol profesional: el colombiano trabajaba como cobrador de billetes en un autobús.
FIFA.com tuvo la oportunidad de charlar con el ex jugador del Junior de Barranquilla, Brujas y Sevilla tras su espectacular semana con el conjunto cafetero.
Carlos, las notables ausencias en la delantera colombiana para la última doble jornada de eliminatorias, ¿le supusieron un extra de presión a la hora de jugar?
La selección siempre tuvo buenos delanteros, pero ante todo somos un equipo. Tanto Falcao como Teo y Jackson, al igual que Bacca, Luis Muriel o Adrián Ramos, dependemos del trabajo del equipo. Yo mantenía la tranquilidad, porque sabía que estaba trabajando bien en mi equipo y tenía la confianza del cuerpo técnico. Sabía que los resultados iban a llegar. En el fútbol se necesita mantener la confianza y la tranquilidad.
Pero tras los tropiezos con Uruguay y Argentina o el empate con Chile, había fuertes dudas respecto al equipo, ¿cómo lo manejó el vestuario?
Fue difícil, pero mantuvimos la calma. Por suerte, tenemos además un cuerpo técnico experimentado en eso (NdR: José Pekerman es el entrenador). Teníamos que mantenernos unidos y seguros. Hay que entender que el equipo ha tenidos muchos cambios desde las eliminatorias pasadas, respecto al que fue al Mundial o a la Copa América. Jugadores nuevos, jugadores que cambiaron de clubes y que están adaptándose a nuevas circunstancias, jugadores lesionados… Teníamos que reencontrarnos y recuperar las sensaciones, y lo logramos en estos dos juegos. Igual no hay que confiarse, porque ahora quedan muchos meses para que vuelva a jugar la selección.
Hablando de adaptarse a nuevas realidades, ¿cómo le ha ido a usted cambiando Sevilla por Milán?
Ha sido un poco difícil, para ser honesto. Para un delantero, el Calcio es difícil. Pero el cuerpo técnico me ha dado confianza, los compañeros me han ayudado mucho y el club me ha puesto las cosas fáciles. Poco a poco se están dando los resultados.
Sin dudas con 16 goles en 34 partidos en su primera temporada, las cosas se ven bien. ¿Dónde ha estado la dificultad?
Para un delantero, aquí es difícil hacerse notar sólo en ataque, sólo en los goles. Aquí, un delantero trabaja mucho más la parte táctica, en apoyo a otras circunstancias del juego del equipo. Pero tenía mucha ilusión por venir a jugar a Italia y lo disfruto cada día.
¿Por qué la ilusión de jugar en Italia?
De chico, en Colombia, veíamos muchos partidos de la liga italiana en televisión porque había muchos compatriotas. Veíamos mucho a (Faustino) Asprilla en el Parma, a Iván Ramiro Córdoba en el Inter, a Jorge Bolaño en el Parma… eran referentes en esos momentos. Y como club sobresalía el AC Milan y siempre estuvo esa ilusión que he podido cumplir.
Volviendo a la selección, marcar un doblete como el que consiguió ante Ecuador es especial, pero hacerlo en Barranquilla, para usted, más aún ¿no?
(Risas) Siempre es lindo marcar goles, pero, claro, marcar en el lugar en el que debuté como profesional, en el lugar en el que más me quieren, con mi familia ahí, y marcar con la camiseta de la selección y que coreen tu nombre, es lo más bonito que le puede pasar a un jugador. Nunca lo olvidaré.
Y el primero, con un giro inesperado en la acción previa, puede considerarse un verdadero golazo...Sí, un gol muy bonito. Un jugada que elaboramos bien. James (Rodríguez) me la pasa fuerte, pero la logro controlar y volteo bien.
Tras marcar exhibió un baile con Juan Guillermo Cuadrado, algo que ya llamó la atención de muchos en la pasada Copa Mundial de la FIFA. ¿De dónde salen esos festejos?
(Risas) Sí, Cuadrado es ahora la alegría del vestuario tras la salida de (Pablo) Armero o (Juan Camilio) Zúñiga, que por ahí daban el toque de alegría. También está ahora Jeison Murillo, que aporta muchísimo dentro de la cancha y fuera en la convivencia. ¡Y estos bailes no pueden faltar! Volviendo a su pregunta, los planeamos y entrenamos.
Hablando de alegría en el campo, se ha visto muy bien a James Rodríguez en su rol de capitán. ¿Qué análisis hace de él en esta nueva etapa? 
Lo veo bien. Un jugador necesita la confianza de su club. Él, en su primera temporada en el Real Madrid, que es la más difícil, lo hizo muy bien. Ahora, con el cambio de entrenador y de la forma de trabajar, no le ha ido tan bien y ha tenido alguna crítica. Pero con su mentalidad, su trabajo, su fútbol y su calidad va a lograr grandes cosas.
¿Qué tan difícil es la eliminatoria sudamericana? Se ha dicho mucho al respecto.
Es la más difícil del mundo porque tiene jugadores con un talento muy diferente, muy inteligentes y con esa sangre tan particular. Se demuestra en que ahora están 7 equipos ahí peleando arriba, pegados y apretados.
Buena muestra de la paridad es ver a Brasil en la sexta colocación, algo que, si bien falta mucho, lo dejaría fuera de Rusia 2018. ¿Le sorprende?
Para Brasil es difícil regresar a la eliminatoria después de cuatro años. Perdieron esa tensión de la competición. Un futbolista necesita esa presión para motivarse y dar lo mejor. Se están resintiendo, porque no es lo mismo jugar amistosos que clasificatorios.
Mencionando Brasil, tras los pocos minutos que disfrutó en la pasada Copa Mundial, mirará a Rusia con una motivación extra, ¿verdad?
Pues claro, mucha ilusión, porque una lesión me impidió llegar a tope a Brasil. Por desgracia estamos expuestos a esos riesgos en este deporte. En cuanto al equipo, ojalá nos respeten para 2018.