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miércoles, 14 de agosto de 2013

Veo los partidos del junior por internet y sufro más que cuando jugaba: Carlos Bacca


Desde la concentración de la Selección Colombia en Barcelona el delantero del Sevilla habló sobre los tres equipos en los que ha estado durante su carrera profesional: el Junior de Barranquilla, el Club Brujas de Bélgica y el Sevilla español
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lunes, 12 de agosto de 2013

Bacca, ambicioso: "El Sevilla siempre debe pensar en grande"


por  http://www.estadiodeportivo.com/sevilla/

Carlos Bacca, en un entrenamiento del Sevilla junto a Unai Emery. UESyndication

Los internacionales del Sevilla ya están con sus respectivas selecciones, uno de ellos es el colombiano Carlos Bacca, que este miércoles se enfrentará en un amistoso ante Serbia, aunque para el sevillista, "no hay partidos amistosos": "Para nosotros todos los partidos son oficiales porque nos ponemos la camiseta de Colombia.Estamos acá por la selección y nos enfrentamos a un gran rival como es Serbia. Tenemos que llegar a un máximo nivel trabajando en nuestros equipos para poder enfrentar las eliminatorias ante Ecuador y Uruguay".

El colombiano sabe de la competencia que hay en la delantera de la selección cafetera, por ello, apela al trabajo para seguir entrando en la lista de Pekerman. "Es algo muy lindo formar parte de esta selección, llena de orgullo y estoy con muchas ganas de seguir trabajando, sabiendo que esto es fruto de que estoy haciendo las cosas bien, sabiendo que en todas las posiciones hay jugadores con mucho talento. Estar en el número 3 del ranking FIFA no te lo regala nadie. Esperemos seguir trabajando bien y aportando el granito de arena para seguir con esto hacia adelante", afirmó el delantero nervionense.

Con respecto al abanderado de su selección, el ex Atlético Radamel Falcao, Bacca no pudo más que deshacerse en elogios hacia su compañero: "Tener de compañero a un jugador como Falcao es algo muy lindo, es muy importante, es un espejo a seguir, creo que lo que ha hecho 'Rada' en su vida personal y en el fútbol es para sentirse orgulloso como colombiano y más poder compartir vestuario con él y estar en la selección".

También tuvo tiempo Carlos Bacca de hablar sobre el Sevilla en esta entrevista a Marcador Internacional: "Estoy muy contento, gracias a Dios la cosas están saliendo muy bien tanto en lo personal como en lo futbolístico y como a nivel de grupo. Eso es lo importante. Estamos tratando de adaptarnos al grupo lo más rápido posible. Sabemos que podemos mejorar, con todo lo que hemos hecho en la pretemporada que ha sido muy importante, y los resultados pese a que no te dan puntos son importantes porque te llenan de confianza para trabajar mejor".

Pese a las buenas sensaciones, el sevillista no se deja llevar y apela al trabajo: "Se han hecho buenos partidos pero podemos mejorar. Se jugó muy bien en Podgorica para pasar a la siguiente fase y después un gran partido en Manchester pero no nos podemos quedar ahí, tenemos que seguir trabajando y seguir sumando".

Por último, en relación a las aspiraciones del Sevilla para esta temporada, Bacca fue directo:"El Sevilla siempre debe pensar en grande, debe estar en los primeros lugares. Para eso estamos trabajando, hay muchas ilusiones y muchas ganas. Son importantes las incorporaciones que llegamos a Sevilla y nos preparamos al máximo nivel para dar lo mejor".

Junior empató 1-1 contra Boyacá Chicó en la tercera fecha de la Liga

 por eltiempo.com


Edwin Cardona anotó el gol del equipo barranquillero; Johnny Mostacilla igualó el marcador.

El triunfo sigue siendo esquivo para Boyacá Chicó, que en su segundo partido como local en este campeonato dejó escapar dos puntos. Esta vez, fue Junior el que aprovechó la irregularidad del onceno ajedrezado para sacarle un jugoso empate (1-1), por todo lo que representa llevarse un punto en una cancha con muchas dificultades.
Comienza a preocupar en el onceno ajedrezado la falta de contundencia en el ataque, ya que el volumen ofensivo fue escaso en la primera fase, ante un visitante que no vino a esconderse y que cuando quiso llevar peligro supo complicar al rival.
Ya son siete las fechas que el elenco dirigido por Alberto Gamero no conoce la victoria, registro que debe preocupar a sus integrantes que buscaron por todos los medios sumar tres puntos, pero se encontraron con un Junior aplicado en defensa, práctico cuando tuvo el útil y que cuando atacó, siempre fue peligroso.
En el primer tiempo, Boyacá Chicó mostró serios reparos en su funcionamiento lo cual fue aprovechado por Junior que tuvo espacios para jugar con cierta comodidad en un escenario en donde le ha sido esquiva la victoria.
El local en ningún momento presionó la salida del contrario, no se le vio la agresividad que es característica del onceno con el fin de aprovechar el desgaste físico de los equipos que llegan de del nivel del mar y se encuentran con los rigores infranqueables de la altura.
Situación que aprovechó a placer el cuadro ‘tiburón’, quien empezó a manejar los ritmos y los tiempos por intermedio de Michael Ortega y de Josimar Gómez, quienes se juntaron y supieron generar los espacios para buscar la arremetida de Luis Carlos Ruiz y Edwin Cardona.
No obstante, son varios los defectos en los que incurrió Boyacá Chicó que no encontró salida clara con los volantes de creación. Es así como se reiteró la mala entrega de la pelota y los errores se volvieron costumbre en el sistema defensivo, en que Andrés Sarmiento y Luis Núñez dejaron espacios cuando se fueron al ataque.
Al no existir fluidez y dinámica en la mitad de campo, el cuadro del altiplano no logró resolver con eficacia el paso de defensa a taque, ante un rival que cerró los espacios y con la soltura en el manejo de Ortega y Cardona, logró inquietar cuando decidió irse al ataque.
Justo después de una acción de gol invalidada a Jairo Castillo, por fuera de lugar, fue Junior el que abrió el marcador a los 33 minutos. Centro desde la derecha de Josimar Gómez para que Edwin Cardona con un frentazo acomodara el balón al segundo palo, con ayuda del defensor central Johnny Mostasilla, quien intentó rechazarla con la rodilla y terminó por incrustar el remate al fondo de la red.
Tres minutos después, Junior pudo aumentar la cuenta con el cobro de un tiro libre que despachó Juan Guillermo Domínguez y este terminó por pegar en la base del vertical derecho de la puerta defendida por el holandés André Krul.
Tan sólo a los 39 minutos se produjo la primera llegada ofensiva de Boyacá Chicó con un cabezazo de Cristian Alexandrini, que recogió sin problema el portero uruguayo Sebastián Viera.
Luego del descanso, Alberto Gamero sacrificó al lateral derecho Andrés Sarmiento e ingresó el atacante Juan David Pérez y salió Alexandrini e ingresó Javier Sanguinetti con el propósito de manejar el balón y de tener más contundencia en la zona atacante.
Las modificaciones surtieron el efecto esperado en las huestes boyacenses, pues la actitud de los jugadores cambió por completo y se le vio con mejor disposición en fase defensiva, ante un elenco barranquillero que empezó a refugiarse en defensa.
Precisamente, al minuto 12 el conjunto a cuadros consiguió el tanto del empate en una jugada en la que se unieron Móvil y Yeison Gordillo, quien levantó un esférico de costado para que Juan David Pérez se la dejara servida al zaguero central Mostasilla, quien la acomodó al fondo de la piola, ante la paquidérmica reacción de los defensores.
Después de la diana, el lance entró en una fase de trámite por ambas escuadras. Junior subió un poco las líneas para achicar el terreno y Boyacá Chicó empezó a tocar en corto y a hacer pequeñas sociedades con Móvil, Mahecha y el mismo Sanguinetti, que con su ingreso le dio otra dinámica al juego.
El local insistió con Núñez por izquierda quien a su vez busóa las diagonales hacia afuera que intentó Pérez, quien se convirtió en dolor de cabeza para los zagueros del conjunto 'Tiburón', que empezaron a mostrar cierto desgaste físico.
Después, la escuadra del altiplano insistió por la vía aérea, pero Samuel Vanegas y Andrés Correa se mostraron impasables y además les facilitaron su labor ante la inoperancia de los artilleros Pérez y Castillo, que por falta de talla les impidió pelear los centros que llegaban área.
A los 42 minutos, una desinteligencia del defensor Julián Carabalí, quien recién había ingresado al campo, le dejó un balón a Edison Tolosa quien por izquierda arrancó en rápida acción, dejó en el camino al portero André Krul y sacó un remate rastreo cruzado que se fue suave y se topó contra el palo izquierdo. Aquí el desenlace de una victoria agónica pudo estar a favor del Junior, pero no fue así.
Y en los tres minutos de reposición, en el cobro de tiro de esquina, Móvil sacó un centro que busca la testa de Carabalí, pero el balón le pegó en el cuerpo a Correa y allí murió la última posibilidad de desequilibrar el tanteador.

Junior se llevó un punto de Tunja


LigaPostobon.com.co - Tunja

Boyacá Chicó empató 1-1 contra el cuadro barranquillero en el estadio La Independencia de Tunja, en la tercera fecha de la Liga Postobón II-2013.

Como era de esperarse el juego en la Independencia entre Boyacá Chicó y Atlético Junior fue bastante emotivo, ambas escuadras salieron con la firme intención de quedarse con los tres puntos, pero finalmente, el partido no pasó del empate.

En la primera parte el dominio del balón lo tuvo más el cuadro de casa, que a través del juego colectivo desde el medio campo quiso acercarse a la cabaña 'tiburona' con toque rápido, apertura por las bandas y pases en profundidad queriendo aprovechar la velocidad de Jairo Castillo y la buena movilidad del argentino Cristian Alessandrini. Pero que en los primeros minutos fueron controlados por la línea defensiva visitante, que le apostó al contraataque para generar peligro en el arco del holandés André Krul.

No fueron muchas las jugadas de riesgo que generaron los equipos en las áreas, tan solo un par de acercamientos con centros de costados por el local que esperaba un golpe de cabeza certero de Castillo o Alessandrini, pero la opción más clara la tuvo la visita en una incursión por el costado izquierdo de Luis Carlos Ruíz, que ingresa al área y envía el centro a media altura y debajo del arco cabeceó Jossymar Gómez por encima del travesaño.

La respuesta del dueño de casa ocurrió en un centro de costado que cabeceó Mostasilla, el balón lo suelta Sebastián Viera y con zurda la mete Jairo Castillo, pero, desafortunadamente, el ‘Tigre’ estaba en fuera de lugar.

El conjunto 'Tiburón' abrió el marcador a los 34' tras una salida rápida por derecha con Gómez, que con velocidad ingresó al terreno boyacense, envió el centro a media altura y de "palomita" se lanzó Edwin Cardona y embocó el esférico en la red ‘Ajedrezada’.

Para la segunda fracción, Alberto Gamero se la jugó con el ingreso de Juan David Pérez y Javier Sanguinetti por Alessandrini y Sarmiento, buscando así mayor movilidad de mitad hacia arriba, donde se quiso aprovechar la velocidad de Pérez para alcanzar la paridad, que se marcó a los 58' después de un centro desde el sector occidental ejecutado por Luis Núñez al segundo palo, allí cabeceó Juan Pérez al centro habilitando al defensor central Jhonny Mostasilla, que solo tuvo que puntearla con zurda para el 1-1.

A partir de ese momento, el encuentro se caracterizó por el juego fuerte, trabado y muy centralizado, con un Chicó que siempre tuvo la intención de marcar la diferencia, pero se encontró con un sistema defensivo bien definido y organizado que no permitió que el segundo tanto 'ajedrezado' llegara.

Por su parte, los dirigidos por el 'zurdo' López jugaron al contragolpe a la espera de marcar el tanto de la victoria y estuvo cerca de lograrlo en el minuto 87' en un pase largo a Edison Tolosa que con velocidad ingresó al área y a la salida de Krul se la punteó al costado izquierdo y para fortuna local el útil se estrelló en el bajante.

Nuevamente, Boyacá Chicó y Junior dividieron honores en la Independencia como en el mes de septiembre por la octava fecha igualaron con el mismo marcador. Con este resultado, el conjunto boyacense suma su tercer empate consecutivo, por su parte, Junior llega a siete puntos y se mantiene en los primeros lugares de la Liga Postobón.

Síntesis:

Estadio: La Independencia, de Tunja
Asistencia: 1600 espectadores aproximadamente
Árbitro: Luis F Trujillo (Valle)
Asistentes de campo: Eduardo Díaz y John F Gómez

Boyacá Chicó: André Krul; Andrés Sarmiento, Edwin Ávila, Jhonny Mostacilla, Luis Núñez; Yeison Gordillo, Diego Chica; Juan Mahecha, Edwin Movil; Jairo Castillo, Cristian Alessandrini.DT. Alberto Gamero.
Cambios: Juan Pérez por Alessandrini (46'), Javier Sanguinetti por Sarmiento (46'), Julián Carabalí por Mostasilla (83').
Amonestados: Mahecha, Gordillo, Movil, Núñez.
Expulsados: No hubo.

Atlético Junior: Sebastián Viera; Jáider Romero, Andrés Felipe Correa, Samuel Vanegas, Juan Guillermo Dominguez; Luis Narvaez, Guillermo Célis, Edwin Cardona, Jossymar Gómez; Michael Ortega; Luis Carlos Ruíz. DT: Miguel Ángel López.
Cambios: Edison Tolosa por Ortega (61'). Tressor Moreno por Cardona (83').
Amonestados: Cardona, Ortega, Vanegas, Romero.
Expulsados: No hubo.
Partido: Vibrante
Figura: Yeison Gordillo.

LigaPostobon.com.co - Tunja

"Chicó nos empató, pero seguimos buscando el triunfo": Édinson Toloza

Redacción Futbolred.com
Al atacante del Junior, el palo le negó un gol para darle tres puntos a su equipo en Tunja.
Junior consiguió un resultado positivo en su visita a Tunja, empató 1-1 con Chicó, pero pudo llevarse un triunfo si en los últimos minutos, el poste de la mano izquierda del arquero André Krul, no le niega el gol a Edinson Toloza. (Junior sigue en la cima de la Liga tras empatar 1-1 con Chicó)
El delantero, quien ingresó en la segunda etapa, le dio una nueva dinámica al equipo del profesor Miguel Ángel López, cuando Chicó creció futbolísticamente y buscaba los tres puntos. Toloza manifestó que su equipo se van conforme con el punto obtenido en La Independencia:
“Creo que fue un partido difícil, sabíamos que nos íbamos a encontrar con un Chicó que iba a buscar los espacios para contragolpearnos. Gracias a Dios tuvimos un equipo bien concentrado en todas las líneas, tratamos de jugar como lo hicimos en otros partidos. Llegó el gol que nos dio la ventaja. Chicó empató, pero seguimos buscando el triunfo. Igual nos vamos contentos”.
En cuanto a la jugada de gol que el poste le negó en las postrimerías del partido, el atacante nariñense expresó que lo más importante fue que Junior jugó bien: “Como todo delantero uno siempre quiere meterla, no se me dio esa oportunidad de anotar, pero lo importante fue que se hicieron las cosas bien, se intentó jugar y conseguir el resultado positivo. Ahora queda trabajar para que el equipo siga avanzando”.
En la próxima fecha, Junior recibe en el Metropolitano a Deportivo Pasto, equipo que empató 1-1 con el Deportivo Cali en el estadio Libertad.
Redacción Futbolred.com

Junior sigue en la cima de la Liga tras empatar 1-1 con Chicó

por futbolred.com
El cuadro 'tiburón' se fue en ventaja en Tunja con gol de Cardona. Mostacilla igualó para el local.
El triunfo sigue siendo esquivo para Boyacá Chicó, que en su segundo partido como local en este campeonato deja escapar dos puntos. Esta vez, fue Junior el que aprovechó la irregularidad del onceno 'ajedrezado' para sacarle un jugoso empate (1-1), por todo lo que representa llevarse un punto en una cancha con muchas dificultades.
Comienza a preocupar en el onceno ajedrezado la falta de contundencia atacante, ya que el volumen ofensivo fue escaso en la primera fase, ante un visitante que no vino a esconderse y que cuando quiso llevar peligro supo complicar al rival.
Ya son siete fechas que el elenco dirigido por Alberto Gamero no conoce la victoria, registro que debe preocupar a sus integrantes que buscaron por todos los medios sumar tres puntos, pero se encontraron con un Junior aplicado en defensa, práctico cuando tuvo el útil y que cuando atacó siempre fue peligroso.
En el primer tiempo, Boyacá Chicó mostró serios reparos en su funcionamiento lo cual fue aprovechado por el Junior que tuvo espacios para jugar con cierta comodidad en un escenario en donde le ha sido esquiva la victoria.
El local en ningún momento presiona la salida del contrario, no se le ve la agresividad que es característica del onceno con el fin de aprovechar el desgaste físico de los equipos que vienen del nivel del mar y se encuentran con los rigores infranqueables de la altura de Tunja.
Situación que aprovechó a placer el cuadro ‘tiburón’, quien empezó a manejar los ritmos y los tiempos por intermedio de Michael Ortega y de Josimar Gómez, quienes se juntaron y generaron los espacios para buscar la arremetida de Luis Carlos Ruiz y Edwin Cardona.
No obstante, fueron varios los defectos en los que incurrió Chicó que no encuentró salida clara con los volantes de creación. Fue así como se reiteró la mala entrega de la pelota y los errores de costumbre en el sistema defensivo, en que Andrés Sarmiento y Luis Núñez dejaron espacios cuando fueron al ataque.
Al no existir fluidez y dinámica en la mitad de campo, el cuadro del altiplano no logró resolver con eficacia el paso de defensa a taque, ante un rival que le cerró los espacios y con la soltura en el manejo de la pelota con Ortega y Cardona, logró inquietar cuando decidió irse al ataque.
Justo después de una acción de gol invalidada a Jairo Castillo, por fuera de lugar, fue Junior el que abrio el marcador a los 33 minutos. Centro desde la derecha de Josimar Gómez para que Edwin Cardona en un forcejeo con el defensor central Jhonny Mostasilla provocara el autogol en el arco de André Krul.
Tres minutos después, Junior pudo aumentar la cuenta con el cobro de un tiro libre que despachó Juan Guillermo Domínguez y este terminó por pegar en la base del vertical derecho de la puerta defendida por el holandés.
Tan sólo a los 39 minutos se produjo la primera llegada ofensiva de Boyacá Chicó con un cabezazo de Cristian Alexandrini, que recogió sin problema el portero uruguayo Sebastián Viera.
Luego del descanso, Alberto Gamero sacrificó al lateral derecho Andrés Sarmiento e ingresó al atacante Juan David Pérez., también sacó a Alexandrini e ingresó a Javier Sanguinetti con el propósito de manejar el balón y de tener más contundencia en la zona atacante.
Las modificaciones surtieron el efecto esperado en las huestes boyacenses, pues la actitud de los jugadores cambió por completo y se le vio con mejor disposición en fase defensiva, ante un elenco barranquillero que empezó a refugiarse en defensa.
Precisamente, al minuto 12 el conjunto a cuadros consiguió el tanto del empate en una jugada en la que se juntaron Edwin Móvil y Yeison Gordillo, quien levantó el esférico de costado para que Juan David Pérez se la dejara servida al zaguero central Mostasilla, quien la acomodó al fondo de la piola, ante la paquidérmica reacción de los defensores.
Después de la anotación, el lance entra en una fase de trámite por ambas escuadras. Junior sube un poco las líneas para achicar el terreno y Boyacá empieza a tocar en corto y a hacer pequeñas sociedades con Móvil, Mahecha y el mismo Sanguinetti, que con su ingreso le dio otra dinámica al elenco de Gamero.
El local insistió con Núñez por izquierda quien a su vez buscó las diagonales hacia afuera que hizo Pérez. El pequeñín se conviertio en dolor de cabeza para los zagueros visitantes, que empezaron a mostrar cierto desgaste físico.
La escuadra local insistió por la vía aérea, pero Samuel Vanegas y Andrés Correa se mostraron impasables y facilitaron su labor ante la inoperancia de los artilleros Pérez y Castillo, que por falta de talla les impidió pelear los centros al área.
A los 42 minutos una desinteligencia del defensor Julián Carabalí, quien recién había ingresado al campo, le dejó un balón a Edinson Tolosa, quien por izquierda arrancó en rápida acción, dejó en el camino al portero André Krul y sacó un remate rastrero cruzado que se fue suave para golpear el palo izquierdo.

Boyacá Chicó no sabe qué es ganar en el torneo

Ulises Ortega Acuña
Nuevo Estadio
Tunja
En el segundo partido que disputa como local, Boyacá Chicó ajusta el segundo empate en lo que va corrido de este campeonato y ya acumula siete fechas sin conocer la victoria.
Un empate (0-0) del elenco ajedrezado ante Junior, que tuvo un buen desempeño en una cancha donde le ha sido esquivo sacar resultados positivos y que en esta ocasión fue práctico para defenderse y cuando tuvo espacios llevó peligro sobre el área contraria.
El local fue inoperante en el frente de ataque, no tuvo profundidad y, por ende, la contundencia no afloró en los atacantes Jairo Castillo, Cristian Alexandrini y Juan David Pérez, quien ingresó para la etapa de complemento y trató de generar más contundencia en el último cuarto de la cancha.
Por su parte, Junior fue aplicado en marca, con dos hombres como Michael Ortega y Edwin Cardona, quienes manejaron los hilos creativos y tuvieron espacio para buscar al único atacante, Luis Carlos Ruiz.
Boyacá Chicó dejó ver muchos reparos en su funcionamiento por grandes pasajes del encuentro, pues en el primer tiempo careció de recursos para presionar la salida del contrario.
Situación que fue aprovechada por el cuadro ‘currambero’, que juega con comodidad en una cancha en donde siempre ha tenido dificultades para jugar por el factor conocido de la altura y las amplias dimensiones del rectángulo.
Además, el cuadro orientado por Alberto Gamero no encuentra la salida con sus volantes de gestación y esto hace que algunos jugadores incurran en la mala entrega del esférico en una muestra de angustia por sacar avante el compromiso.
Después de una acción de gol que el árbitro central le anula al conjunto a cuadros, Junior abre el marcador a través de Edwin Cardona, quien de frentazo acomoda un balón que en su recorrido alcanza a tocar con la rodilla Jhonny Mostasilla y termina por acomodar el esférico sobre el palo izquierdo de André Krul.
En el segundo tiempo, llegan al campo Juan David Pérez y Javier Sanguinetti y el entrenador Alberto Gamero sacrifica al defensor Andrés Sarmiento y al ariete Cristian Alexandrini, quien no pesó en la zona frontal.
Las variantes le dan otro panorama a la escuadra boyacense, ya que la actitud es distinta con respecto a lo observado en los primeros 45 minutos y la disposición para buscar el arco del uruguayo Sebastián Viera.

De esta forma, el cuadro del altiplano consigue igualar el marcador en una acción en la que Móvil le toca a Yeison Gordillo y este levanta un centro para que Pérez le asista al marcador central Jhonny Mostasilla, quien la pone al fondo de la red.
El partido se vuelve de mero trámite con un equipo que busca por todos los medios concretar el gol del desequilibrio y el otro que sube las líneas para luego apostarle al contraataque.
En los últimos cinco minutos, tanto Boyacá Chicó como Junior se acuerdan de atacar y en sendas jugadas estuvieron cerca de conseguir el tanto que les diera la posibilidad de conseguir los tres puntos.

Junior rescató un punto de visitante ante el Chicó


por deporteespectacular.com

En el arranque del partido Chicó salió a buscar desde muy temprano, teniendo que recurrir la defensa del Junior a las faltas. A los 10 minutos el equipo ‘rojiblanco’ logró sacarse la presión del local y logró con un contragolpe inquietar la defensa del equipo ‘ajedrezado’ a través de Ruiz que aprovechó un resbalón del defensor Ávila, entró al área y Jossymar Gómez se lo pierde debajo del arco.
Poco a poco Junior fue retrocediendo y el Chico empezó a dominar la pelota en el terreno del equipo ‘tiburón’ pero sin crear jugadas de profundidad. Al minuto 33 el juez de línea le invalida un gol a Jairo ‘el tigre’ Castillo por fuera de lugar.
Al minuto 34 llegaría el gol del Junior tras una jugada individual de Jossymar Gómez por derecha y coloca el centro para que Cardona rematara de cabeza. Al minuto 41 el árbitro le perdonó la expulsión a Mahecha luego de un codazo al ‘pecoso’ Correa. El primer tiempo terminó 1-0 con un Junior que después del gol puedo recuperar un poco la procesión del balón.
Para el segundo tiempo el equipo local salió con todo a buscar el empate. Logró que Junior retrocediera a su campo. Al minuto 47 Nuñez remató de larga distancia y el balón pasa cerca del palo horizontal.
A los 58 minutos llegó el empate del Chicó que se veía venir por las falencias que tenia Junior para recuperar la pelota. El gol lo hizo Mostasilla luego de un centro al área y la confusión en la defensa juniorista.
Sobre el minuto 76 el partido se le estaba saliendo de las manos al árbitro debido a las protestas del Junior por los jugadores que debieron ser expulsados. En esa protesta Vanegas del Junior y Nuñez del Chicó fueron amonestados.
La última jugada de peligro fue de Toloza que recibió un pase de Ruiz y a la salida del portero definó pero el palo le negó la posibilidad de anotar.
La próxima fecha Junior recibirá al Pasto y el Chicó visitará al Tolima.
Juan Camilo García j
@juankyGJ

Junior sigue invicto y en lo alto de la tabla

por LATITULAR.COM
El cuadro rojiblanco empató 1-1 contra Boyacá Chicó en el marco de la tercera fecha de la Liga Postobón II - 2013.
El equipo barranquillero esperaba mantener el liderato con otra victoria después de haber conseguido de a tres puntos en las dos primeras jornadas, mientras que el equipo local buscaba su primera victoria.
En el arranque del compromiso los dirigidos por Miguel Ángel López manejaban el balón y tenían más control que su rival. El Junior era superior y por eso se fue arriba en el marcador al minuto 33 con una anotación de Edwin Cardona.
El gol del mediocampista era el premio a casi todo un tiempo de autoridad de los visitantes, que finalmente aprovechaban desequilibrando el marcador del compromiso.
El segundo tiempo fue diferente para los dos. El Boyacá Chicó salió con la intención de empatar y por eso cambió su forma de afrontar el partido.
Fue más ofensivo y le quitó el balón a su rival, por eso al minuto 14 vio como Johnny Mostacilla conseguía el gol del empate y el que le daba tranquilidad al técnico Alberto Gamero para ir a conseguir el de la victoria.
Sin embargo, al minuto 87 de partido fue el Junior el que estuvo a punto de marcar el segundo. Un pase al vacío fue recibido por Edison Toloza quien eludió al portero Krul y le pegó al arco pero el balón se estrelló con en el palo.
Al final el compromiso terminó empatado a un gol, resultado que deja a los locales con 3 puntos y a Junior con 7 en el segundo lugar de la tabla de posiciones.
En la próxima jornada Junior recibe a Pasto mientras que el Boyacá Chicó visita al Deportes Tolima.

¿Y qué quería Gamero?

por MANUEL ORTEGA
elheraldo.co

Alberto Gamero, técnico samario del Chicó, se ha ganado el reconocimiento de todo el país por su gran trabajo al frente del conjunto boyacense. De hecho es el entrenador que más tiempo lleva dirigiendo a un equipo en el fútbol colombiano: 7 años.
Es un técnico interesante, sin duda, pero se nota que ha adquirido los mismos vicios de su jefe: Eduardo Pimentel. Cada vez que su equipo no puede ganar la emprende contra el árbitro, contra el rival, contra todo aquello que sirva para justificar el hecho de no haber podido conseguir el triunfo.
Ayer, contra Junior, no fue la excepción. Gamero sacó a relucir que hace una semana Leonel Álvarez —técnico del Cali— acusó de teatrero y quemador de tiempo a su arquero Andrés Saldarriaga y que lo mismo había hecho un equipo como Junior cuya nómina vale mil millones de pesos.
¿Ahora nos va a salir Gamero a decir que cuando él o Pimentel jugaban nunca hicieron tiempo? ¿O si el equipo que ahora dirige va ganando y faltan pocos minutos para el final del partido no va a mandar a sus jugadores a quemar tiempo? Eso, aunque no nos guste, hace parte del fútbol. Y si Junior lo hizo ayer, el Chicó, con seguridad, lo ha hecho cuando lo ha necesitado.
Gamero también se quejó de la jugada de gol que tuvo Junior en los últimos minutos en los pies de Toloza. A juicio del entrenador samario hubo fuera de lugar del delantero del Junior que no fue sancionado.
Es una pena que el gran trabajo realizado por Gamero en todos estos años en el Chicó se vea opacado por sus quejas constantes contra los que imparten justicia o contra los adversarios.
Y llama la atención que cada vez que se enfrenta al Junior nunca reconozca los méritos del equipo Tiburón. ¿Será que aún no ha asimilado que la eliminación a manos de este en el segundo semestre de 2011, en aquella serie marcada por la agresión a un árbitro en Tunja?
Junior se esforzó ayer para sacar un buen resultado en la capital boyacense, una plaza tradicionalmente difícil para los rojiblancos, aunque Gamero piensa que sus rivales allá tienen que ir a regalársele.

El viaje al infierno de Iván René Valenciano

Valenciano, a corazón abierto

Valenciano en su nueva faceta. Aquí, en una práctica con los niños del programa 'Todo bien por Killa'. "Hablarles a ellos me hace feliz", dice.

Fue uno de los máximos goleadores del fútbol colombiano. Un ídolo. Pero nunca fue feliz.

El día de su cumpleaños número 37 se levantó con ganas de fiesta. Llamó a unos amigos y la noche de aquel sábado comenzó una rumba que casi lo deja sin sentido. Bebió hasta el delirio. Al amanecer se acordó de que esa tarde su equipo, el Alianza Petrolera, de Barrancabermeja, se enfrentaba al Valledupar, en la segunda división. Era el 2009 y estaba en el ocaso de su carrera. “¿Qué más da?”, pensó. Y se durmió. Cuando se levantó fue directo al estadio, a la banca de suplentes. “¡Estás borracho!”. “¡Gordo hijueputa!”, le gritaron los hinchas cuando lo vieron. Su equipo empezó a perder. Él tenía la cabeza nublada por el licor, pero el técnico le anunció que lo necesitaba. “Estoy listo”, le dijo. Y entró. Su primera jugada fue un tiro libre que fue a dar a cualquier parte. Abucheos. La segunda vez, le tiraron una pelota larga. Gol. Poco antes de que terminara el encuentro pateó un tiro de costado. Directo al ángulo. Ganaron 2-1.
Iván René Valenciano. El ‘Bombardero’, le decían. ‘Iván el Terrible’. El ‘Cachetón’. Una máquina de hacer goles, potente con ambas piernas. Dicen que sus remates alcanzaban los 120 kilómetros por hora. Campeón con Junior en 1993 y 1995, tres veces goleador del fútbol colombiano y el máximo anotador hasta que el argentino nacionalizado colombiano Galván Rey superó los 217 goles que había hecho en 370 partidos. En sus más de 20 años de trayectoria llegó a ser el amo en las canchas. El artillero que le resolvía los ‘chicharrones’ a su equipo. En el Junior ya es leyenda una vieja consigna que se grabó en la mente de los jugadores que compartieron terreno con él: ‘pónganle todos los pases al ‘gordo’, que él resuelve’. En 1992 el Atalanta de Italia compró su pase por 4,8 millones de dólares, una cifra récord. Fue una aventura nefasta que lo trajo de vuelta a Colombia muy poco tiempo después, pero aquí volvió a brillar. Si se pone a sacar cuentas, cree que en los mejores momentos de su carrera acumuló unos 4.000 millones de pesos. Solo con Junior recibía 120 millones al mes. Pero estaban los excesos, el alcohol, la comida chatarra que lo convertía en una mole: llegó a pesar 100 kilos, con 34 años. Y, sin embargo, fue una estrella. A pesar de él y de la locura. Ahora que lo piensa, se siente bendecido. El clásico ejemplo de esos personajes que se dan de cabeza contra el asfalto una y otra vez, pero a los que la vida se empeña en concederles una segunda oportunidad. Y una tercera. Y una cuarta. Hasta que te vas al carajo y te deslizas por un despeñadero.
Barranquilla, 12 del día. El barrio Simón Bolívar, al sur de la ciudad, donde nació y creció Iván Valenciano, está atravesado por un inmenso bulevar, una columna vertebral que es su alma y nervio, su sello de identidad. A lado y lado florecen todo tipo de negocios. Desde misceláneas, cacharrerías, casinos, restaurantes y tiendas de empeño hasta estaderos que desde tempranas horas de la tarde (cualquier día de la semana) desatan un tsunami musical que arrasa de extremo a extremo. Todo aquí es bullicio. Si uno dice Simón Bolívar, dice Valenciano. Más ahora, que se pasea por sus calles como en los inicios. A sus anchas, saludando a los pelaos, jugando los sábados por la tarde en la cancha de fútbol, sin rastro de lo que fue. No faltan los comentarios falaces. Los rumores que desde hace años alimentan una leyenda negra a su alrededor. Que Valenciano está perdido en el alcohol y las drogas. Que está arruinado. Que se lo llevó la depresión. Que ha intentado suicidarse. ¿Cuánto hay de verdad y cuánto de fábula?
Aparece dos horas después de lo acordado. Trae unos audífonos y viene bailando, con aires del típico barranquillero bacán. Se acerca tarareando un reguetón: “Si él ya no te responde, si él ya no llama. Si estás necesitadaaa”. Se ve delgado. “Peso 82 kilos, antes las camisetas no me quedaban”, me contará después. Unas canas se le asoman en el pelo cortado al ras y se le marcan muchas líneas en la frente. La dentadura luce perfecta y artificial, producto del cambio extremo al que se sometió en un reality y que incluyó también un balón gástrico.
La casa en la que creció, y en la que regresó a vivir con su madre, apenas ha cambiado. La terraza grande, las rejas, el suelo agrietado. Dentro, los muebles viejos, la sala amplia y fresca sin una sola pista de sus glorias pasadas. Nada que indique que aquí reside un hombre que hizo historia en el fútbol colombiano con sus goles. Ni un trofeo, ni una foto. Al menos a simple vista. “¿Nos vamos?”, pregunta. Y nos subimos a un taxi rumbo a un centro comercial en busca de aire acondicionado para mitigar el calor.
“¿Te diste cuenta? ¡El taxista venía prendido! ¿Notaste el olor?”. Se ríe a carcajadas. “Uf, si lo hubiera sabido, yo habría fumado marihuana y no me habría metido con las pastillas para dormir. Todo el mundo piensa que soy drogadicto, pero mis únicos vicios han sido el alcohol y las mujeres. Y las pastillas: cuando dejé el fútbol comencé a sufrir de insomnio. Era extrañísimo, porque me sentía raro sin el camerino, sin el estadio lleno. Hasta me hacía falta que me gritaran ‘cachetón, hijueputa, cachetón’. Y no es que yo disfrutara mucho eso, pero de repente estaba lejos de todo y no podía dormir. Y ahí es cuando mi vida se trastoca”.
Dicen que el insomnio es el principio de la locura...
“Casualmente tomo un medicamento que le dan a los locos. El año pasado estuve cuatro días en una clínica por una adicción a un fármaco para dormir, Zolpidem. Comencé tomando media pastilla, luego una, después dos. Y hubo un momento en el que un sobre de 30 no me servía. No podía estar sin eso. Cuando dejé el fútbol tenía propuestas buenas para trabajar, pero no me hallaba. Después vino una etapa depresiva, nada me llenaba, nada me hacía feliz. El Zolpidem ya no me hacía efecto, y me dio un ataque de ansiedad. Si no me voy para el hospital, me habría acabado la caja y me habría muerto. Tomaba las pastillas incluso jugando. Era un kamikaze. Andaba con el sobre en el bolsillo y también tomaba trago. En la clínica convulsioné cuatro veces. Cuando me desintoxicaron, los dedos se me doblaban y no podía caminar. Nadie me vio porque salí por atrás. En los periódicos dijeron que había sido un preinfarto. En la calle, que una sobredosis”.
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Esta tarde tan calurosa en Barranquilla, Valenciano va destapando capítulos de su vida como si se tratara de una caja de Pandora. No hay resentimientos ni ánimo victimista. Es aséptico. A veces parece que está hablando de otra persona. Desembarca en su infancia. En el cuento de un niño que quería jugar baloncesto y ser ingeniero de sistemas, pero al que su padre, exfutbolista, obligó a decantarse por el fútbol cuando descubrió su potencial. Ariel Valenciano, jugador del Junior en distintos períodos entre 1971 y 1981, su vida de excesos era bien conocida. Cuando vio la fuerza que tenía el pequeño Iván en sus piernas, supo que allí había una mina. “Mi papá nunca se preguntó qué quería yo. Solo quería que lo salvara, que lo sacara de la pobreza. Le interesaba el dinero, no le importaba si estudiaba o no. Una vez me prohibió viajar con la selección Colombia de baloncesto porque había perdido cuatro materias. Pero al mismo tiempo llegó la convocatoria a la selección Colombia juvenil de fútbol y me dijo: ‘Tienes que ir’. Yo jugaba por necesidad, porque en el barrio el dueño de un equipo me daba 100 pesos y me cambiaba pollos por goles; la situación en mi casa era muy dura, a lo mejor no había comida, mis papás estaban separados y mi papá andaba en lo suyo. Para mí el fútbol era un hobby, no mi meta. ¿Y qué pasó? Que comencé a ganar mucha plata ese año. Era 1988. Yo tenía 17 años. Ahí comencé a perder el horizonte”.
Un amigo de Iván René cuenta, en un arrebato de sinceridad extrema, que estando en la cumbre, en los 90, casi todos los que lo rodeaban le celebraban sus desfases. “No fuimos capaces de orientarlo porque él nos callaba la boca con sus goles”. Esos fueron los años de la desmesura. Del brillo y la gloria. Del ídolo que aparecía en primera plana siempre sonriente, dispuesto a comerse la red contraria, con imprudencias (en 1997 se vio involucrado en un accidente de tránsito cuyas consecuencias lo persiguieron hasta mucho tiempo después; incluso fue a parar a la cárcel durante varios días en el 2002), sí, pero con goles. Pero lo que verdaderamente latía en el fondo era la desazón, la amargura. La falta de conciencia sobre sí mismo, el sentirse ajeno a todo aquello, la oscuridad. “Nadie ha sabido nunca por lo que yo he pasado. Nadie sabe cómo vivía por dentro, lo que sentía. Porque yo no era feliz jugando al fútbol. Nunca lo fui. Yo no me quería. Era un goleador que se levantaba de la cama por obligación, sin pasión. ‘Ah, qué pereza tener que ir a entrenar ahora’, decía. Y no disfrutaba”.
Entre el 2008 y el 2012, Iván René Valenciano se embarcó en un viaje hacia algo muy parecido al infierno. Todo el mundo sabe cuáles fueron sus tropiezos durante su etapa futbolística, pero ignoran lo que había detrás y lo que vino después, tras su despedida en el 2009. Su mundo terminó de saltar por los aires cuando sobrevino su segunda ruptura de pareja tras diez años de convivencia y cuando se vio frente a una situación económica complicada. Varios de sus allegados cuentan que la debacle financiera fue obra y gracia de los malos manejos que su padre le dio al dinero. Valenciano no dice que sí, tampoco que no, hay un cierto pudor al hablar de eso: “El dinero no me importaba, solo quería que mi familia estuviera bien”. Pero reconoce que muchas veces tuvo que destinar enormes sumas para hacer frente a los desastres que iba dejando Ariel por el camino. De la lluvia de millones, prácticamente no quedó nada.
Puede que esta sea la primera vez que Iván René Valenciano se enfrenta a sus demonios sin miedo. Ahora que mira hacia atrás, aquí sentado, tras más de tres horas de charla, cae en la cuenta de que el ejercicio de abrir su corazón no es más que otro intento de exorcizar el drama que ha rodeado su vida. Una buena manera de decir ya no más. Borrón y cuenta nueva. Le pregunto si eso incluye al alcohol.
“El trago no fue un problema cuando jugaba fútbol. Después, sí. Hubo un tiempo, no hace mucho, en el que no me importaban ni mi mamá, ni mis hijos. No quería vivir. Quería acabar con todo y dejar de sentirme así. Me levantaba a las once de la mañana y me iba para una tienda y bebía todos los días. Todos. Lo más triste era tomar trago sabiendo que me iba a despertar sin un peso. Perdí millones en propuestas relacionadas con el fútbol y la televisión porque era imposible salir de la cama. Parecía un desechable. Aún me tomo mis tragos, pero no como en aquella etapa, cuando lo hacía para ahogar las penas”.
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Las siguientes veces que nos vimos parecía aliviado. Había algo que lo hacía ver más relajado, como si se hubiera quitado un gran peso de encima. Ahora, dice, su vida es distinta. O al menos lo intenta. “Siento que estoy empezando a sanar. Ahora me miro y entiendo el valor y la capacidad que tengo. Después de las terapias con el psiquiatra entendí muchas cosas, y en esas estoy, comprendiendo mi vida y lo que ha sido. Siento que me quiero, que se acabó el dolor. ¿Sabes qué es lo que más me hace feliz? Dar charlas a los niños y contarles mi historia. A ellos y a sus padres, para que no repitan mis errores”.
Desde hace un tiempo Valenciano vive de participar en partidos de exhibición y actualmente trabaja en un programa de la alcaldía llamado ‘Todo bien por Killa’, que visita barrios desfavorecidos y propicia conferencias y entrenamientos gratuitos con niños y jóvenes hasta los 17 años. Así que aquí estamos, en la Unidad Deportiva Carlos Valderrama, a un lado del estadio Metropolitano, escenario de tantas de sus gestas. Los chiquillos se arremolinan a su alrededor: “Lo más importante es que entiendan que uno no puede ser profesional del fútbol si no puede ser profesional de su vida. Y el estudio es lo que los va a ayudar a salir adelante, porque el fútbol muchas veces pasa por suerte. Por pura casualidad”.
Camino de su casa, después del entrenamiento con los chicos, nos detenemos otra vez en el mismo centro comercial en el que nos hemos reunido durante los últimos días. Le pregunto cómo se imagina de aquí en adelante. “Siendo un gran entrenador”, responde. Volvemos a hablar de la relación con su padre. “Me duele que nunca nos hayamos podido sentar a dialogar de verdad. No era fácil. ¿Sabes que nunca me dijo que me quería? Al menos nunca lo hizo sobrio. Y yo tampoco le dije lo mucho que lo amaba. Por eso mi reto es no permitir que este capítulo se repita con mis hijos”.
Si la vida de Iván René Valenciano fuera una película, puede que la última escena sea él en una esquina, esperando a que pase el último bus. Quizás el último tren. Tratando desesperadamente de regresar a ese territorio inexplorado que es él mismo.
Ahora, o nunca.
Sus hitos
Las estadísticas que marcaron la historia de ‘Iván el Terrible’.
1. Junior
Su debut profesional fue el 23 de octubre de 1988, con el Junior de Barranquilla. Es el máximo goleador de la historia del equipo, con 158 anotaciones.
2. Goles
En toda su carrera marcó 280 goles. Es el máximo anotador colombiano, con 217 tantos. Lo superó el argentino nacionalizado colombiano Galván Rey.
3. Colombia
Con la Selección Colombia jugó 29 partidos entre 1991 y 2000. Marcó 13 goles. El que hizo frente a Argentina por las eliminatorias de USA-94 es el que más recuerda.
4. Equipos
Militó en diez equipos de primera división en Colombia y en dos de la segunda. También jugó en equipos de Italia, México, Brasil y Ecuador. Se retiró en el 2009.
TATIANA ESCÁRRAGA
EDITORA REDACCIÓN DOMINGO