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lunes, 28 de octubre de 2013

LA HINCHADA SE FUE FELIZ

por diariodeportes.com

Es posible que, para algunos, el partido Junior 3 x Millonarios 2 estuvo lleno de errores y desequilibrado. Respetable punto de vista. Cada vez que se juegan esta clase de partidos, surge la polémica entre los puristas y los que gozamos con estos juegos vibrantes y llenos de emociones. Vibrantes por la entrega de los jugadores. Emocionantes porque la tribuna goza y ruge con cada llegada al arco, con cada disputa del balón  (muchas veces fuerte), con la pelota que va a entrar y no entra, con el penal que es penal y no se pita. En fin.
La tarde del domingo vimos esa clase de partido en el Metro entre dos equipos que, por ofensivos, son desequilibrados en defensa. Junior ha anotado 23 goles y ha recibido 20. Millonarios ha convertido 25 y ha recibido 17. Esto es un axioma en el fútbol aunque es recurrente que se presenten partidos que van tomando un rumbo no presupuestado por los técnicos. El Zurdo López plantó un 1-4-2-3-1. Hernán Torres un 1-4-4-1-1 primero y un 1-4-2-2-2 después. En la rueda de prensa comentó que la idea inicial era 1-4-2-3-1. Planteamiento que se le vino abajo porque Junior le hizo dos goles en 4 minutos (Correa y Ortega). Con el gol de Ruiz de tiro penal, al terminar el primer tiempo, el reto para Millonarios era gigantesco para la segunda parte.
Segunda parte que fue más de ganas, huevo y corazón. Es ahí donde Junior fue demasiado leal con el fútbol. El equipo barranquillero no está montado para defender sino para atacar. No se defiende ni copando los espacios ni teniendo el balón. Aún en la parte final del juego siguió corriendo, metiendo y tratando de hacer otro gol. Inexplicable por cuanto con ese gol no iba a ganar. Ya estaba ganando. En cambio cada gol que podía recibir eran puntos que se perdían. Con el empate dos, con la derrota tres. Millonarios también corrió, metió y buscó emparejar y ganar.
Es ahí donde el fútbol se vuelve demasiado individual porque cada quien quiere ser el héroe. El fútbol es colectivo basado en la individualidad. En el caso del Junior, su fútbol es más individual. Su producción es más de lo que pueda aportar cada uno que el trabajo producto de una idea futbolística colectiva. Millonarios es más colectivo pero, en la angustia por empatar, se volvió decididamente individual. Lo que cada quien pudiera hacer.
Y ahí, en medio de ese estado de cosas, el fútbol se torna varonil, fuerte, violento, peleado y luchado. Por eso Hernán Torres sacó a sus volantes de primera línea Elkin Blanco y Yhonny Ramírez por cuanto estaban en el límite de la paciencia de Wilmar Roldán. Ya estaban  amonestados. La próxima era la expulsión. Entre los dos dieron y convidaron pata. Michael Ortega y Luís Carlos Ruiz se llevaron recuerditos en sus piernas.
Junior ganó 3x2 peleando. A los aficionados les gusta también cuando el plantel rojiblanco pelea sus partidos. Millonarios también lo hizo pero no le alcanzó. Que lo mejor hubiera sido un empate, puede ser. Pero en el fútbol ganan los goles, y Junior hizo uno más.
Junior ya está clasificado a las semifinales. Con 26 puntos será difícil que los saquen del Grupo de los 8. A Millonarios le faltaría sumar un punto más, pues tiene 25. Jugarán la semifinal ambos. Pero, es posible que si no mejoran, en el juego colectivo y en el equilibrio en defensa y ataque, no les alcance para jugar una final.

No obstante, la gente gozó con el partido del domingo y se fue feliz a casa. Los técnicos no tanto. En las ruedas de prensa hablaron de manera preocupada. Tienen razón. Deben mejorar…

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