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viernes, 30 de marzo de 2012

Luis Carlos Ruiz, delantero samario


El goleador de Júnior estaba en casa

El atacante, que ha anotado los últimos goles del equipo tiburón, se perfila como el mejor reemplazante de Carlos Bacca.

A principios del año 2007, el joven Luis Carlos Ruiz se presentó en el Barranquilla F.C. Fue en la cancha de Bomboná, en Malambo, Atlántico. Ruiz venía de Santa Marta, del equipo Las Américas. Tenía escasos 20 años. Le bastó poco tiempo para anotar un gol, tener otras dos opciones y mostrar una privilegiada condición en el juego aéreo. “A los 20 minutos de verlo, di la orden para que lo ficharan”, recuerda David Pinillos, en aquel momento el técnico del equipo. “Me di cuenta de que estábamos ante un gran delantero”. Al lado de Carlos Bacca y Teófilo Gutiérrez, Ruiz conformó lo que Pinillos define como una delantera de “terror”. Fue el Barranquilla de 2008, que llegó a los cuadrangulares semifinales del Torneo Postobón y finalizó noveno en la reclasificación. Bacca, Gutiérrez y Ruiz se turnaban. “Jugaba con dos puntas”, rememora el estratega. “A veces arrancaban Bacca y Teo, a veces Teo y Ruiz, pero siempre actuaban”. El samario mostró, desde aquellos encuentros, una característica fundamental. Es decir, algo más allá del tranco, del desborde, del esfuerzo infatigable, del despliegue físico. Ruiz mostraba entrega, entrega absoluta. Amor por la camiseta. Lo notó Santiago Escobar, técnico de Júnior a principios de 2008, durante una práctica frente al Barranquilla. El antioqueño no lo pensó demasiado y lo llevó al primer equipo. Desde entonces, Ruiz se ha mantenido. Ya con Julio Comesaña, Ruiz tuvo 37 apariciones con la camiseta rojiblanca, 11 de ellas como titular. Anotó su primer gol frente a Millonarios, el 7 de febrero de 2009. Ruiz definió el encuentro, luego de que Giovanni Hernández lo empatara (los azules se habían ido arriba en el primer tiempo). El samario había entrado cuatro minutos antes. A pase de Gutiérrez, como en las buenas épocas del Barranquilla, la puso arriba, inalcanzable. Marcaría dos goles más esa temporada, otro de ellos frente a Millonarios. Al año siguiente, con Édison Umaña como técnico, jugaría más minutos y duplicaría sus apariciones como titular (25). Apenas anotó un gol, en gran parte porque desde Comesaña mutó a volante por la derecha, aprovechando su velocidad y su fuerza. Formaría parte del equipo ganador de la sexta estrella rojiblanca, la del Apertura 2010. Y se seguiría consolidando. Seguiría siendo titular en 2011 (29 encuentros) y debutaría en la Copa Libertadores. Una parte del año con Quintabani, jugando siempre por la derecha, y la otra con José Eugenio Hernández, acaso la más importante de su carrera. No fue de marcar muchos goles (apenas 3), porque se consolidó como extremo en el 4-2-3-1 que el técnico bogotano implementó en el cuadro tiburón. Ganaría entonces su segundo título en el fútbol colombiano, en la agónica final de Manizales, frente al Once Caldas. Este año, y ante la necesidad de reemplazar a Carlos Bacca, volvió a su hábitat natural. Las cifras son contundentes. En lo que va de 2012, Ruiz ya ha marcado los mismos goles que anotó en 2009 y 2011. El primero fue frente a Bolívar, en La Paz, por la Copa Libertadores. Los otros dos ante Real Cartagena, el pasado domingo, cuando el partido pedía un goleador (Júnior caía 1-0) y el samario respondió con dos tantos definitivos, explotando su juego aéreo. “El profe me dijo que me quería utilizar como delantero”, dijo Ruiz hace algunos días. “Yo estaba cerrado a jugar por derecha pero decidí actuar como atacante”, afirmó. De cualquier modo, el samario recoge los frutos de haber actuado como punta en buena parte de su carrera, incluidas las divisiones menores. “Lo de Luis Carlos Ruiz es la culminación de un trabajo que iniciamos con mi llegada”, expresó por su lado el estratega bogotano, que ha tenido bastantes problemas para encontrar un hombre de gol. “Cuando la tribuna hoy corea su nombre, damos como una satisfacción al empeño que pusimos para sacar adelante a este jugador, en la creencia en él mismo”, añadió Hernández, que espera hallar en Ruiz lo que nunca pudo llegar con Luis Páez, el hombre inicialmente llamado a ocupar la vacante de goleador. Ruiz, que le dedica todos sus goles a Dios, confía en seguir cumpliendo.

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