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lunes, 26 de noviembre de 2012

Después de 11 años, Junior venció al Deportes Tolima en Ibagué



Ricardo Torres
Para EL TIEMPO

El único gol del partido lo consiguió Luis Carlos Ruiz al minuto 25 del primer tiempo.

Una vez más la falta de inteligencia en la mitad del terreno y en el último cuarto de cancha para definir las opciones de gol, se sumaron a los errores defensivos en el cuarteto posterior, para dar al traste con el objetivo que era sumar los tres puntos en casa ante el onceno ‘tiburón’, que en el gramado del Murillo Toro mostró ser superior al local, basado a la jerarquía, el trabajo táctico y el fútbol ofensivo con velocidad y potencia.
El cuadro dirigido por el técnico Carlos Castro comenzó bien el juego, haciéndose a la esférica y tratando de sorprender al rival con los cambios de frente y el pelotazo a espaldas de la zaga barranquillera, que buscaba la velocidad de Jimmy Chará y la potencia del paraguayo Robin Ramírez, pero en la puntada final, cuando no era el golero Sebastián Viera quien salvaba al equipo ‘rojiblanco’ enviando la pelota al tiro de esquina, la puntería de los arietes locales fallaba.
El conjunto de Castro y Pimiento le imprimía velocidad y dinámica al juego ante un Junior que resistía en su campo la arremetida ‘pijao’, que sólo duró hasta el primer cuarto de hora sin capitalizar ninguna opción para marcar de las tantas que tuvo en los pies de Chará o de Andrade.
De ahí en adelante el visitante se paró mejor en el terreno de juego y en los pies de Giovanni Hernández, o mejor en su cabeza, y con un socio como Vladimir Hernández, el cuadro ‘currambero’ comenzó a inquietar al equipo tolimense, que muy pronto empezó a cometer errores en la salida desde el fondo con el balón.
Minuto 25; error en la entrega de la pelota por parte del lateral izquierdo Félix Noguera, el equipo barranquillero que se aviva, Teófilo Gutiérrez que de pierna derecha suelta un violento remate que obligó al cancerbero Antony Silva a dar el rebote, la pelota en el área y Luis Carlos Ruiz que remata de pierna derecha para enviar la esférica al fondo de la red del pórtico norte del Murillo Toro para el 1-0.
Tras el tanto que ponía arriba en el marcador al onceno atlanticense el cuadro local seguía cometiendo errores en la salida desde el fondo con el balón y en la mitad del campo. De a poco los dirigidos por Castro y Pimiento se descomponían, parecían no recuperarse del golpe anímico que significó la anotación de Ruiz y sólo hasta el final del primer tiempo pareció recuperar el camino para empatar las acciones pero el tiempo es implacable y los 45 minutos de la primera etapa no le alcanzaron al vinotinto y oro.
Para la segunda parte ambos equipos salieron al campo con un cambio posicional en sus nóminas; el Tolima dejó en las duchas por lesión al zaguero central Davinson Monsalve y el visitante a Leonardo López, también por lesión.
La obligación era para el equipo de casa, pero muy temprano se iría expulsado del partido el capitán Gerardo Vallejo, que ya había recibido amarilla en la agonía del primer tiempo; doble amarilla y roja para el antioqueño, que dejó con 10 hombres a su equipo. Ahí comenzaría a ‘calentarse’ el partido, tras las decisiones que el central del compromiso Francisco Peñuela (FF AA) tomó en lo disciplinario y que llevaron a la afición y a los 22 hombres en el campo a reclamarle su pobre actuación; como la del gol anulado a Jimmy Chará por supuesto fuera de lugar o la pena máxima sobre Vladimir Hernández por una carga por la espalda del defensor tolimense.
Con un hombre menos en el campo de juego el equipo tolimense tuvo pundonor y coraje, pero como era obvio poco orden y más vértigo que inteligencia para encontrar el camino que lo condujera a la paridad y por qué no al tanto que le diera el triunfo. Pero si con 10 fue difícil, con nueve hombres la tarea se tornó imposible.
Al minuto 33 vino la expulsión de Félix Noguera, tras una falta cometida sobre Giovanni Hernández, y ahí todo se derrumbó para el equipo de casa, que impotente ante la situación, no pudo hacer nada más que dejar en el terreno de juego hasta la última gota de sudor, que al final se confundió con las lágrimas de rabia por el resultado y las decisiones arbitrales de Peñuela, en un juego que al principio pareció a su favor y que al final terminó en su contra.

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