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domingo, 30 de septiembre de 2012

RAZONES DE UNA DERROTA


por HUGO ILLERA
DIARIO-DEPORTES.COM

El análisis de la pérdida del invicto del Junior de Barranquilla ante Millonarios (2x0) se ha enmarcado en dos situaciones claras que lo afectaron decididamente. La primera, el gol de Oswaldo Henríquez a los 35 minutos de juego. La segunda, la expulsión de Te9filo Gutiérrez a 46 minutos del primer tiempo. El golazo espectacular de media distancia de Ganiza Ortiz fue eso, un soberbio gol sin más vueltas. El gol de Henríquez y la expulsión de Te9filo tienen sus propias historias que bien merecen ser contadas. 

Comencemos por lo de Te9filo. La expulsión tiene enojada a mucha gente. Por el bien de nuestro goleador y de su inmediato futuro, alguien deberá hablarle. Alguien cercano a él, o del cuerpo técnico o del club. Hay que hablarle con claridad para que reaccione porque Te9filo no solo está haciendo jirones de su propia grandeza sino que está poniendo en duda su futuro. Si pudiéramos regresar el tiempo desearía ver al Te9filo aquel. El pelao humilde que casi ni  hablaba, el que anotaba los goles y el que maravilló a Colombia entera y la rindió a sus pies. El Te9filo que se fue a Turquía y Argentina de donde nos lo devolvieron cambiadísimo. De allá vino conflictivo, problemático y pegón.


Había decidido no tocar el tema personal de Te9filo porque no quiero chocar ni con él, ni con su familia a la que aprecio. Su padre lo sabe. Pero seguir con el silencio cómplice mientras Te9filo sigue armando líos en las canchas no es bueno. A veces me aburre tocar estos temas porque los jóvenes, cuando intentan triunfar, son “amigos” de los periodistas pero, cuando triunfan y adquieren cierto estatus deportivo los periodistas son “habladores de paja y cansones”. No obstante, somos los que peleamos por ellos, los que los defendemos y los que los pedimos para la selección.

Te9filo le sirve al Junior y a Colombia como goleador y punto. No le sirve como generador de conflictos. Sirve en la cancha. No suspendido fuera de ella. Desde cuando está en Junior, a Te9filo le han mostrado 6 tarjetas amarillas y una roja. Es decir, ha sido suspendido dos veces. Una por acumulación de amonestaciones y otra por expulsión. Y solo van 11 fechas de la Liga Postobón. Las tarjetas las ha recibido por todo: por faltas, por simular, por discutir y por pegar como en el partido ante Millonarios.

Te9filo es el jugador más caro en el fútbol profesional colombiano y debe recordar que el gran público, los seguidores del Junior, los que lo volvieron ídolo quieren verlo jugar y anotar goles. Para eso compran una boleta. No quieren verlo de camorrero lejos de las canchas.
Dejar a su equipo con uno menos, a la altura de Bogotá, donde pesa correr para quienes vivimos a la orilla del mar es, claramente, una irresponsabilidad y una inconciencia terrible para quien debe ser un líder natural dentro del grupo. Cuando salió expulsado no solo se fue él, sino los goles del equipo. Esos mismos por lo que el Junior le paga. Y bastante.

El otro “enreda la pita” del partido ante Millonarios fue el gol de Oswaldo Henríquez (a los 35 minutos del primer tiempo) que fue el principio de la derrota. ¿Quién debía marcar a Henríquez?, le preguntamos al DT Cheché Hernández. Debía marcarlo Armando Nieves. Estaba planificado así y se lo gritó permanentemente el técnico para que no lo olvidara. Pero lo olvidó y Henríquez marcó un gol de cabeza.

Lo de Nieves es un caso parecido al de Te9filo. El periodismo y la gente lo pide, “pelea” por él pero cuando es incluido no rinde. Se le olvidan las cosas. Con la llegada de Diego Amaya, que le quitó el puesto a Nieves, Junior ha mejorado la defensa en el juego aéreo. Amaya no jugó ante Millonarios por suspensión, volvió Nieves y volvieron los goles de cabeza en contra.

Nieves debía estar con Henríquez, Macías con Jorge Perlaza. En el cobro de tiro libre de Harrison Otálvaro, Nieves perdió la referencia de Henríquez. Macías saltó con Perlaza. Sebastián Viera no salió a “puñetear” cuando debió hacerlo y, cuando Henríquez cabeceó no tuvo reacción y se quedó mirando la trayectoria del balón.

Hubo un concurso de situaciones que comenzaron por el olvido de Nieves. ¿Si Nieves no se ayuda, cómo se le puede pedir al técnico que sea titular?.

Algunos amigos me preguntaron porque Vladimir Hernández salió del terreno de juego e ingresó Luís Carlos Ruiz (a los 19 minutos del segundo tiempo). La razón es que lo habían molido a patadas. Oscar Alexis Gutiérrez y sus líneas fueron cómplices silenciosos de la mano de patadas que recibió el pequeño gigante de la zona de volantes creativos del Junior.

Y a seguir en la brega. Junior tiene un equipo para pelear el título siempre y cuando cada quien cumpla con la función para la que fue contratado. Solo fue un tropezón a la altura de Bogotá donde el equipo barranquillero solo ha ganado 13 partidos de 99 en toda su historia vs. Millonarios.

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